Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 29 de abril de 2015

SALUS POPULI


Existen enfermedades por las que la Virgen siente todavía mayor compasión: las del alma. En efecto, cuántos cristianos enfermos hay, cuya alma es débil en la fe, en la piedad, en el fervor; que tienen una vida espiritual lánguida; que llevan consigo todas las características de la tibieza, y que pronto pueden caer en las profundidades del abismo. Pues bien, principalmente por esas almas es por las que María se complace en interceder ante su Hijo, y cuyas oraciones y gemidos Ella tiene más satisfacción en atender.

P. Martín Berlioux



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