Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 29 de abril de 2015

SALUS POPULI


Existen enfermedades por las que la Virgen siente todavía mayor compasión: las del alma. En efecto, cuántos cristianos enfermos hay, cuya alma es débil en la fe, en la piedad, en el fervor; que tienen una vida espiritual lánguida; que llevan consigo todas las características de la tibieza, y que pronto pueden caer en las profundidades del abismo. Pues bien, principalmente por esas almas es por las que María se complace en interceder ante su Hijo, y cuyas oraciones y gemidos Ella tiene más satisfacción en atender.

P. Martín Berlioux



lunes, 27 de abril de 2015

NUESTRA SEÑORA DE MONTSERRAT


¡Oh Dios!, dador de todos los bienes, que esclareces con insigne culto al monte, elegido por ti, de la gloriosa Madre de tu Unigénito; haz que, poderosamente ayudados por la protección de la Inmaculada siempre Virgen María, lleguemos seguros al monte que es Cristo. El cual vive y reina contigo. Amén



sábado, 25 de abril de 2015

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA


Acordaos, oh Virgen Santísima, de vuestros siervos; sostened sus oraciones; confirmad su fe; haced que vengan a la unidad las iglesias dispersas; haced que triunfe este reino, que florezca la paz en el mundo, libradnos de todo peligro, y dignaos alcanzarnos un día la recompensa eterna. Amén.

San Germán, Patriarca de Constantinopla




lunes, 20 de abril de 2015

EL CENTRO DE TODAS LAS GRACIAS

¡Oh qué cúmulo de gracias, virtudes y otras disposiciones se agrupan en aquel santísimo y purísimo corazón!

María fue como el centro de todas las gracias y bellezas que Dios había distribuido a los ángeles, a los santos, y a todas las criaturas. María había de ser la Reina y Señora de los ángeles y de los santos, y por lo mismo había de tener más gracias que todos ellos ya en el primer instante de su ser.

María había de ser Madre del mismo Dios. Es un principio de filosofía que entre la forma y las disposiciones de la materia ha de haber cierta proporción: la dignidad de Madre de Dios es aquí como la forma y el corazón de María es la materia que ha de recibir es forma. ¡Oh qué cúmulo de gracias, virtudes y otras disposiciones se agrupan en aquel santísimo y purísimo corazón!...


San Antonio María Claret



miércoles, 15 de abril de 2015

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA


¡Oh, Santa Reina! Ya que el Señor os ha elevado a tan alta dignidad y que para Él no hay imposibles, os suplicamos que intercedáis por nosotros para que nos haga partícipes de la plenitud de gracias que habéis merecido. Dignaos, pues, oh misericordiosa Madre, procurarnos la felicidad para la cual Dios ha querido hacerse hombre en vuestro casto seno. Acoged favorablemente nuestras súplicas, y si Vos misma rogáis a vuestro divino Hijo, no hay duda que os escuchará y nos salvaremos si tal es vuestra voluntad. Amén.

San Anselmo




sábado, 11 de abril de 2015

SUB TUUM PRAESÍDIUM CONFÚGIMUS, SANCTA DEI GÉNITRIX

Beáta víscera Maríae Vírginis, quae portavérunt aetérni Patris Fílium.
El beáta úbera, quae lactavérunt Christum Dóminum.

Invioláta, íntegra et casta es, María:
Quae es effécta fúlgida caeli porta.
O Mater alma Christi caríssima!:
Súscipe pia laudum praecónia.
Te nunc flágitant, dévota corda et ora;
Nostra ut pura péctora sint et córpora.
Tua per precáta dulcísona;
Nobis concédas véniam per saecula.
O benígna!, o Regína!, o María!
Quae sola invioláta permansísti.

Sub tuum praesídium confúgimus, sancta Dei Génitrix: nostras deprecatiónes ne despícias in necessitátibus, seb a perículis cunctis líbera nos semper, Virgo gloriósa et benedícta.


 ¡Oh María!, eres siempre Virgen, sin mancha y pura,
Que has sido hecha resplandeciente puerta del cielo.
¡Oh excelsa y amada Madre de Cristo!
Recibe el piadoso homenaje de nuestras alabanzas.
Nuestros corazones y labios te suplican ahora,
Que nuestras almas y cuerpos sean puros.
Por tus melodiosos ruegos
Concédenos la gracia para siempre.
¡Oh benigna! ¡Oh Reina! ¡Oh María!
La única que ha permanecido sin mancha.

Bajo tu amparo nos ponemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; mas líbranos siempre de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.





martes, 7 de abril de 2015

A NUESTRA MADRE DE LA ALEGRÍA

Nuestra Señora de la Alegría. Talla en alabastro (1945). Catedral de Barcelona

Virgen Santísima de la Alegría, Madre de toda santidad, te suplicamos nos ayudes a transformar nuestras penas en alegrías, nuestras dudas en momentos de reflexión y nuestros contratiempos en motivo de crecimiento interior. No permitas que la tristeza ni el desaliento nos invadan, y enséñanos el camino de la esperanza al sabernos hijos tuyos. Ayúdanos a descubrir cada día los miles de regalos que el Señor nos manda, pues en ocasiones no los sabemos percibir. Madre nuestra, intercede siempre por nosotros. Amén




sábado, 4 de abril de 2015

GAUDE ET LAETÁRE, VIRGO MARÍA!!!


Gaude et laetáre, Virgo María, allelúia. Quia surréxit Dóminus vere, allelúia.

ALLELÚIA, ALLELÚIA!!!



jueves, 2 de abril de 2015

JESÚS SE DESPIDE DE SU SANTA MADRE

Madre, no vengo a decirte nada que no sepas ya; vengo a despedirme para… lo que ya sabes
(Cristo despidiéndose de su Madre. El Greco, c.1595 - Museo de Santa Cruz-Toledo)

Al ver la Virgen a su Hijo en pie, se retiró para esperar a solas el último abrazo, la última despedida que tanto esfuerzo le había de costar. Le vio aparecer con la tranquilidad y el sosiego de siempre, la cara encendida por la larga conversación después de la  cena, pero más por la conmoción que sentía dentro. Delante de Ella, con el amor que Este Hijo sentía por Esta Madre, le diría:

“Madre, no vengo a decirte nada que no sepas ya; vengo a despedirme para… lo que ya sabes. Me he consolado muchas veces hablando de esto contigo. Da gracias a Dios, Madre, porque te ha cabido en suerte tener un Hijo que va a morir por la Justicia, por la Justicia de Dios, por salvar a los hombres y hacerlos hijos suyos. Anímate, Madre, que el fruto es grande; todo pasará pronto; en seguida volveré a verte, y ya inmortal y lleno de gloria. Al hacer esto cumplo el mandato de mi Padre y hago su Voluntad. Me iré más consolado si Tú te quedas un poco más consolada también. Tengo prisa, Madre; dame tu bendición… y abrázame”

Las lágrimas corrían por las mejillas de la Virgen. El corazón se le partía de dolor por el constante esfuerzo por obedecer y amar lo que Dios disponía. Y era grande su amor, pues pudo ofrecer al Hijo, a quien tanto quería, por la gloria de Dios, por la salvación de los hombres.

La Virgen quizás respondiera;

“Hijo mío, que sea tu Padre quien te dé la bendición desde el cielo. Yo soy la esclava del Señor, que se cumpla en mí su Voluntad”

El Salvador lloró; se enterneció y lloró de ver llorar a su Madre. Mudos los dos, hablándose ya sólo con el sentimiento, se echaron en brazos en uno del otro y, en silencio, se separaron luego. Ella le siguió con los ojos hasta perderle de vista y se quedó sola.