Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

lunes, 2 de febrero de 2015

PURIFICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

¡Oh Madre mía, María! Ya que, a pesar de estar exenta de toda sombra de imperfecciones, quisiste ser purificada

¡Oh Jesús! Por las manos de María quiero hoy ofrecerme al Eterno Padre juntamente contigo. Mas Tú eres Hostia Purísima, Santa, Inmaculada, y yo me encuentro lleno de manchas, de miserias y de pecados.

¡Oh Madre mía, María! Ya que, a pesar de estar exenta de toda sombra de imperfecciones, quisiste ser purificada, te pido que limpies mi pobre alma, para que pueda ser ofrecida menos indignamente al Padre en unión con tu Jesús. ¡Oh Virgen Purísima! Introdúceme en el camino de una seria y profunda purificación, y después acompáñame Tú misma, para que por mi pusilanimidad no desfallezca ante la aspereza del camino.



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