Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

viernes, 21 de noviembre de 2014

21 DE NOVIEMBRE, PRESENTACIÓN DE MARÍA EN EL TEMPLO


Te consagro, pues, ¡oh Reina!, mi mente a fin de que piense siempre en el amor que mereces, mi lengua para que te alave, mi amor para que te ame. Acepta, ¡oh Virgen Santísima!, la ofrenda que te presenta este mísero pecador; acepta, te lo suplico, por aquel consuelo que sintió tu corazón en el Templo cuando te entregaste a Dios. Y si tarde me pongo a tu servicio, es conveniente que resarza el tiempo perdido redoblando los obsequios y el amor. ¡Oh Madre de misericordia! Ayuda a mi debilidad con tu poderosa intercesión e impétrame de tu Jesús la perseverancia y la fuerza para serte siempre fiel hasta la muerte; y haz que, sirviéndote siempre en esta vida, pueda llegar a alabarte eternamente en el cielo

San Alfonso María de Ligorio


Pidamos a María, presentada en el Templo, que tome en sus manos maternales nuestra pobre ofrenda, que la remoce y complete con la suya, tan pura y perfecta, que la incluya y esconda en la suya, tan grande y generosa, a fin de que así purificada y renovada pueda ser agradable a Dios.




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