Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 25 de octubre de 2014

¿POR QUÉ EL SÁBADO ES EL DÍA DE LA VIRGEN?

Es otra razón que, así como en el día del sábado cesó Dios las obras de la Creación y descansó, en ninguna alma descansó así el Espíritu Santo, como en la de Cristo y en la de su Soberana Madre

¿Por qué la Iglesia consagró el sábado al culto de Nuestra Señora? Desde el principio de los tiempos, la Santa Madre del Creador ha sido amada y venerada al modo que Cristo deseó para Ella. A lo largo de su historia, la Esposa del Señor buscó formas de honrarla y servirla adecuadamente. Conozca, pues, el origen de esta costumbre instituida por el Papa Beato Urbano Segundo...

El Papa Beato Urbano Segundo, habiendo huido a Francia por causa del emperador Enrique Tercero, que le perseguía, celebró Concilio en Claramonte, y ordenando diversas cosas para la gobernación del clero, mandó que se rezase cada día el Oficio de Nuestra Señora, y los sábados, si no hubiese Doble o Semidoble, fuese rezado el de Ella. Fue el primer Pontífice que concedió Cruzada contra infieles. Lo dice San Antonio de Florencia en su Segunda Parte Historial.

¿Por qué se dio el día del sábado a la Virgen? Hay algunas razones y congruencias. Una es porque el día que padeció algún santo suele celebrarse su fiesta, y la Virgen, si padeció martirio, fue el viernes y el sábado Santo. El viernes fue dedicado al martirio del Hijo, y vino bien que el sábado siguiente se dedicase al martirio de la Madre.

Es otra razón que, así como en el día del sábado cesó Dios las obras de la Creación y descansó, en ninguna alma descansó así el Espíritu Santo, como en la de Cristo y en la de su Soberana Madre. En las otras almas hubo alguna repugnancia, a lo menos de Pecado Original, y algún venial, más en la de Cristo y en la de la Virgen no hubo tal repugnancia, pues ni hubo pecado venial ni Original.

Es la tercera razón que Dios bendijo el día del sábado; así la bienaventurada Virgen María fue bendita por las tres Personas: el Padre la bendijo escogiéndola por Hija, el Hijo la bendijo escogiéndola por madre y el Espíritu Santo la bendijo escogiéndola por esposa. El ángel la bendijo cuando la saludó, y todo el mundo la bendice, porque la reverencia y loa.

La quinta razón es porque el Sábado es medio entre el día del gozo, que es el Domingo, y el día penoso, que es el Viernes; así la Virgen es medianera entre Dios y los hombres.



miércoles, 22 de octubre de 2014

HISTORIAS PARA NIÑOS… ¿O ADULTOS LLENOS DE FE?


Sorpresa tras la celebración del Corpus Christi…

Aquellas mañana de junio no podía haber despuntado más radiante en el horizonte. El sol resplandecía de una forma muy especial, los pájaros cantaban con regocijo, el rumos de los arroyos parecía contar la gloria de su Creador… Toda la naturaleza daba muestras de júbilo el día en que se celebraba la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

Y si hasta en los seres irracionales traslucía esa alegría, con mayor razón aún se manifestaba en los fervorosos fieles de aquella aldea. Instruidos con esmero por el padre Pierre a respecto de la devoción al Santísimo Sacramento, todos estaban muy empeñados en preparar la ceremonia de la tarde: los monaguillos y sacristanes se ocupaban de la ornamentación del altar; las mujeres, de los arreglos florales y de la limpieza de la iglesia; los hombres, de acondicionar y adecentar los caminos por los que pasaría la procesión. En cuanto al sacerdote, pasó casi toda la mañana en el confesionario, pues su rebaño, más que ofrecerle pompas exteriores al Señor, deseaba ofrecerle un alma limpia de toda falta, digna de recibirlo en la Sagrada Comunión.


 A la hora prevista para la Santa Misa, la pintoresca iglesia estaba tan bien adornada y brillante que más se parecía a una pequeña catedral. La ceremonia se realizó con el máximo esplendor y compenetración despertando una piedad todavía más ardiente en los corazones de los fieles. El párroco mal conseguía contener su alegría y, por la noche, antes de recogerse, rindió al Señor una fervorosa acción de gracias por los beneficios y dones derramados en aquella celebración.

Sin embargo, tras las numerosas muestras de devoción que había presenciado, no podía ni imaginar la terrible sorpresa que le esperaba a la mañana siguiente…

Como de costumbre, el padre Pierre se despertó antes del amanecer e inmediatamente fue a prepararse para la Santa Misa matutina. Arrodillado en uno de los primeros bancos de la iglesia, rezaba: le pedía a la Santísima Virgen, además de las intenciones habituales, un amor más puro e intenso a la Sagrada Eucaristía para sí y para todas las almas confiadas a él. Pero mientras se iba acercando al altar, se dio cuenta de que había algo raro… le costaba creer lo que sus ojos veían. El sagrario había sido forzado y se habían llevado los dos copones llenos de formas consagradas que él mismo había guardado en la víspera. Enseguida ordenó que repicasen las campanas a arrebato para convocar a la feligresía.

Todos acudieron con prontitud al aviso, manifestando un ferviente deseo de desagraviar tan infame pecado y encontrar cuanto antes las Hostias robadas. Aunque, ¿por dónde empezarían si no había ninguna pista de los sacrílegos asaltantes? El celoso sacerdote dividió a la gente en grupos, exhortándoles a pedir con insistencia el auxilio divino para localizar las Sagradas Especies.

Algunos emprendieron la búsqueda por  los alrededores de la iglesia; otros, por los montes que rodeaban la aldea; y el resto se dirigió a los campos cultivados, confiando que descubrirían algún vestigio de lo sucedido. Con todo, a pesar del esfuerzo, ninguno de los grupos obtuvo el mínimo éxito en sus investigaciones. Al caer la tarde, cuando todos regresaban extenuados y abatidos, oyeron a lo lejos los gritos de un niño jadeante:

-¡Padre, padre! ¡Lo hemos encontrado! ¡Venga deprisa!

El párroco se levantó de un salto y siguió al niño a paso ligero, hasta alcanzar una plantación de trigo, distante unos cinco kilómetros. Al llegar al lugar -¡oh, maravilla!, el padre Pierre encontró, envueltas por una suave luz, las formas intactas. No obstante, los copones habían desaparecido y, aún peor, infelizmente sólo estaba la mitad de las Hostias robadas…

Recogieron con reverencia las Sagradas Formas y volvieron a la iglesia, en improvisada procesión. Allí pasaron la noche en vigilia, turnándose en la adoración al Santísimo Sacramento. Y la búsqueda de las demás Hostias continuó durante más de una semana, sin que decayese el ánimo o la fe de los aldeanos, a pesar de la falta de buenos resultados.

Cierto día, Jacques, el panadero, que cada mañana llevaba sus panecillos de maíz, baguetes y bollos a vender en la ciudad, se fijó en una distinguida señora sentada en una piedra, bajo un roble, junto al camino. Más tarde, ya de regreso, vio que la noble dama seguía allí. Entonces decidió acercarse. Se presentó con sencillez y le preguntó respetuosamente si le podía ayudar en algo.

Tras agradecer la cortesía, la hermosa señora le respondió con suavidad y dulzura:

-Estoy haciéndole compañía a mi hijo.

Sin entenderlo bien, pero intuyendo alguna cosa, Jacques hizo una respetuosa venia y se retiró estupefacto.

Cuando llegó a avisar de lo sucedido al padre Pierre. El sacerdote conocía al panadero desde niño y sabía que no era propenso a fantasías. Mientras éste le estaba hablando, el párroco lo observaba atentamente y se afirmaba a cada instante en él la convicción de que aquello era una señal. Mandó que todo el pueblo se reuniera, e inmediatamente se dirigió hacia el roble.

La distinguida señora ya no estaba, había desaparecido sin dejar rastro… Sin embargo, una suave luz emanaba por una hendidura desde el interior de aquel árbol. Conteniendo la emoción, el padre Pierre introdujo el brazo por la abertura y su mano enseguida palpó un objeto de metal. ¡Era uno de los copones desaparecidos! Desdobló un corporal encima de una piedra –justo sobre la que Jacques había visto sentada a la hermosa dama-, dejó en él el copón y se arrodilló entes de abrirlo. Pero se llevó una decepción: ¡estaba vacío! Tan sólo algunos fragmentos, dispersos y minúsculos, indicaban que allí había estado las Sagradas Especies, y quizás se tratase de las que ya habían encontrado antes. ¿Dónde habrían puesto el otro? ¿Contendría aún al Santísimo Sacramento?


 Tan absorto estaba en sus pensamientos que Jacques tuvo que tocarle el brazo para llamar su atención:

-¡Padre, Pierre, padre Pierre! La rendija en el roble sigue iluminada. Debe haber algo más…

El sacerdote se giró y con mucha agilidad introdujo de nuevo el brazo en la hendidura, ¡tocando el segundo copón! ¡Y las Hostias faltantes, de hecho, continuaban en su interior!

Tras un breve acto de adoración, el párroco cogió las Sagradas Formas, las cubrió con un velo y las llevó hasta la iglesia, donde ya repicaban las campanas. Mientras iba rezando jaculatorias o acompañaba los cantos que el pueblo entonaba, pensaba en lo sucedido… ¡La pérdida y el encuentro de Jesús Eucaristía había hecho que todos fueran más conscientes del inmenso valor del Santísimo Sacramento!



Hna. Ariane Heringer Tavares, EP

Fuente revista "Heraldos del Evangelio", número 131, junio 214



sábado, 18 de octubre de 2014

AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

¡Sea por siempre y en todas partes conocido, alabado, bendecido, amado, servido y glorificado el Divinísimo Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María! ¡¡¡Así sea!!!

¡Oh Corazón de María, Madre de Dios y Madre nuestra; Corazón amabilísimo!, objeto de las complacencias de la adorable Trinidad y digno de toda la veneración y ternura de los Ángeles y de los hombres; Corazón el más semejante al de Jesús, del cual sois la más perfecta imagen; Corazón lleno de bondad y que tanto os compadecéis de nuestras miserias, dignaos derretir el hielo de nuestros corazones, y haced que vuelvan a conformarse con el Corazón del Divino Salvador.

Infundid en ellas el amor de vuestras virtudes; inflamadlos con aquel dichoso fuego en que Vos estáis ardiendo sin cesar. Encerrad en vuestro seno la Santa Iglesia; custodiadla, sed siempre su dulce asilo y su inexpugnable torre contra toda incursión de sus enemigos. Sed nuestro camino para dirigirnos a Jesús, y el conducto por el cual recibamos todas las gracias necesarias para nuestra salvación.

Sed nuestro socorro en las necesidades, nuestra fortaleza en las tentaciones, nuestro refugio en las persecuciones, nuestra ayuda en todos los peligros; pero especialmente en los últimos combates de nuestra vida, a la hora de la muerte, cuando todo el infierno se desencadenará contra nosotros para arrebatar nuestras almas, en aquel formidable momento, en aquel punto terrible del cual depende nuestra eternidad. ¡Ah! Virgen piadosísima, hacednos sentir entonces la dulzura de vuestro maternal Corazón, y la fuerza de vuestro poder para con el de Jesús, abriéndonos en la misma fuente de la misericordia un refugio seguro, en donde podamos reunirnos para bendecirle con Vos en el paraíso por todos los siglos. Amén.




lunes, 13 de octubre de 2014

13 DE OCTUBRE, ÚLTIMA APARICIÓN DE NUESTRA MADRE EN FÁTIMA

No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido

Es la Hermana Lucía quien nos relata lo que sucedió:

“Llegados a Cova de Iría, junto a la encina, llevada por un movimiento interior, pedí al pueblo que cerrase los paraguas para rezar el Rosario. Poco después vimos el reflejo de la luz y, enseguida, a Nuestra Señora sobre la encina.

- Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor; que soy la Señora del Rosario, que continuéis rezando el rosario todos los días. La guerra va a terminar y los militares volverán en breve a sus casas.

- Quería pedirle muchas cosas. Si curaba unos enfermos y convertía unos pecadores...

- A algunos sí, a otros no. Es preciso que se enmienden, que pidan perdón por sus pecados.

Y tomando un aspecto más triste, [Nuestra Señora agregó]: No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.

Para leer más, pinchar AQUÍ



domingo, 12 de octubre de 2014

12 DE OCTUBRE, NUESTRA MADRE DEL PILAR

¡Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada!

En alabanza de la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza

Avemaría

Por haberle erigido el Apóstol Santiago, por mandato de la Santísima Virgen, su Santo Templo en Zaragoza, el primero del mundo dedicado a su nombre 

Avemaría

Por habernos dejado como un don precioso su Sagrada Imagen, que es nuestro amparo y consuelo en toda tribulación 

Avemaría

Por el Santo Pilar o Columna Angélica, símbolo de la fortaleza y estabilidad de la fe Católica en Zaragoza, hasta el fin del mundo 

Avemaría

En acción de gracias por los infinitos beneficios que desde su venida nos ha dispensado como excelsa Protectora de nuestra España

Avemaría


HIMNO

Virgen Santa, Madre mía.
Luz hermosa, claro día.
que la tierra aragonesa
te dignaste visitar,

Este pueblo que te adora,
de tu amor favor implora,
y te aclama y te bendice
abrazada a tu Pilar.

Pilar sagrado
faro esplendente,
rico presente
de caridad,
Pilar bendito
Trono de gloria.
Tú a la victoria
nos llevarás.

Cantad, cantad
himnos de honor y alabanza 
a la Virgen del Pilar.




sábado, 11 de octubre de 2014

11 DE OCTUBRE, MATERNIDAD DE NUESTRA SANTA MADRE MARÍA

Sin Ella, sin sus cuidados maternales las almas sufren, su vida espiritual es fatigosa, con frecuencia languidece o, al menos, no es lozana como lo podría ser

¡Oh Excelsa Madre de Dios! Te diré yo también con San Bernardo: “Habla, Señora, que tu hijo te escucha y cuanto le pidas te lo concederá”. Habla, pues, habla, ¡oh María, abogada mía!, a favor de este miserable. Acuérdate de que por mi bien has recibido tanto poder y tanta dignidad. Dios ha querido hacerse tu deudor tomando de Ti la humana naturaleza, a fin de quepudieses dispensar libremente a los miserables las riquezas de su Divina Misericordia.

Si, siendo inmensamente buena, prodigas el bien a todos, aun a los que no te conocen ni te honran, ¡cuánto más debemos esperar en tu benignidad nosotros que queremos honrarte, que queremos amarte y confiamos en tu auxilio! ¡Oh María! Aunque somos pecadores, puedes salvarnos, porque Dios te ha enriquecido de misericordia y de poder mayor que todas nuestras iniquidades. ¡Oh Madre Dulcísima! Te presento mi alma para que la purifiques, la santifiques y la hagas toda de Jesús

San Alfonso María de Ligorio


La fiesta de hoy reivindica para María su título más bello, su prerrogativa más gloriosa: Madre de Dios, título y prerrogativa proclamados solemnemente por el Concilio de Éfeso contra la herejía de Nestorio. Hoy la Santa Madre Iglesia se congratula con María por esta su altísima dignidad que la eleva sobre toda mera criatura hasta el umbral de lo infinito, que la constituye, no solamente Reina de los hombres, sino también de los ángeles




martes, 7 de octubre de 2014

7 DE OCTUBRE, NUESTRA MADRE DEL ROSARIO

María, mírame, si Tú me miras, Él también me mirará

(San Alberto Hurtado)

¡Oh María! Así como entre los espíritus bienaventurados no hay ninguno que ame a Dios más que , así tampoco tenemos nosotros, ni podemos tener, después de Dios, quien nos ame más que , ¡Madre nuestra amantísima! Y si se pudiera reunir el amor de todas las madres a sus hijos, de todas las esposas a sus esposos, de todos los santos y todos los ángeles a sus devotos, no llegarían al amor que tienes a un alma sola, y por lo tanto a mi alma.

¡Oh María! Pues que me amas, hazme semejante a Ti. tienes el poder de cambiar los corazones; toma, pues, mi corazón, y cámbialo. Hazme santo, hazme digno hijo tuyo.


¡Oh María! Pídante otros lo que quieran: salud, riquezas, bienes terrenos; yo vengo a pedirte, ¡oh Madre mía!, esas cosas que misma deseas de mí y que más gratas son a tu Corazón. que fuiste tan humilde impétrame la humildad y el amor a los desprecios. , tan paciente en las contrariedades; , toda llena de amor a Dios, obtenme el don del santo y puro amor. , toda caridad para con el prójimo, impétrame la caridad para con todos y particularmente para con los que me son contrarios. , en suma, ¡oh María!, que eres la más Santa entre todas las criaturas, hazme santo. No te falta el amor, ni el poder; todo lo quieres y todo lo puedes obtener. Sólo mi negligencia en recurrir a Ti, sólo mi poca confianza en tu auxilio puede impedirme recibir tus gracias. 

San Alfonso María de Ligorio


La fiesta de hoy es una manifestación de reconocimiento por las grandes victorias alcanzadas por el pueblo cristiano en virtud del Rosario de María; y, al propio tiempo, es el testimonio más hermoso y autorizado del valor de esta plegaria




sábado, 4 de octubre de 2014

MARÍA RECIBIÓ TODAS LAS GRACIAS

"Jardín cerrado, fuente sellada, manantial de delicias del paraíso”

Las cualidades y la grandeza de la bienaventurada Virgen María nos las declaró el Ángel cuando dijo:

"Salve, llena de gracia; el Señor está contigo, tú eres bendita entre todas las mujeres"

En efecto, debía poseer la plenitud de la gracia aquella que dio la gloria a los cielos y el Señor a la tierra, aquella que hizo brillar la paz, que dio la fe a las naciones, que puso término a los vicios, que dio una regla de vida y una disciplina a las costumbres.

María fue llena de gracia porque la recibió plenamente, mientras que a los demás se les concede parcialmente. Ella fue en verdad llena de gracia, porque si bien la gracia estaba en los santos Padre y en los Profetas, no la poseían plenamente; pero María recibió todas las gracias que se hallan en Cristo, aunque de una manera diferente. Por eso el Ángel le dijo:

"Tú eres bendita entre todas las mujeres"

… es decir bendita más que todas las mujeres. Y por eso todas las maldiciones traídas por Eva fueron borradas por la bendición de María. A Ella se dirigen las alabanzas de Salomón en el Cantar de los Cantares:

"Ven, paloma mía, inmaculada mía; ya ha pasado el invierno y han cesado las lluvias", y añade "Ven del Líbano y serás coronada”

Con razón es invitada a bajar del Líbano, ya que Líbano significa blancura refulgente.

 María refulgía en méritos y en virtudes innumerables, y era más blanca que la nieve más pura. Colmada con los dones del Espíritu Santo, ella muestra en todo la simplicidad de la paloma, porque la pureza y la simplicidad están en todo cuanto obra; todo en ella es verdad y gracia, todo es misericordia y justicia, justicia celestial; ella es inmaculada, en ella no hay mancha alguna. Concibió a un hombre en su seno, como lo atestigua Jeremías, sin perder su virginidad.

"El Señor -dice este Profeta- ha creado un nuevo prodigio sobre la tierra: una mujer rodeará a un hombre"

Novedad verdaderamente inaudita, novedad de las virtudes, la más excelente de todas las novedades: Dios, a quien el mundo no puede contener, y al cual nadie puede ver sin morir, entra en el seno de una Virgen, como en un albergue santo, sin ser prisionero de este cuerpo y, no obstante, en él está contenido entero y de él sale, como dice Ezequiel, estando cerradas las puertas.

Por eso dice el Cantar de los Cantares refiriéndolo a María:

"Jardín cerrado, fuente sellada, manantial de delicias del paraíso”

Verdadero jardín de delicias que reúne toda especie de flores y todos los perfumes de las virtudes; tan bien cerrado que ni la violencia ni la astucia pueden forzar su entrada; fuente sellada con el sello de toda la Trinidad.

San Jerónimo



miércoles, 1 de octubre de 2014

¡OH MADRE DEL ROSARIO!

Santísima Virgen del Rosario Coronada Patrona y Alcaldesa Perpetua de la ciudad de Alcázar de San Juan (Ciudad Real)

Santa María, Madre Nuestra que en cada misterio del Santo Rosario nos brindas al Salvador. Acudimos a ti necesitados. Nos alegramos que desde la Cruz el Señor te haya encomendado la misión de acercarnos a Él y a su Iglesia por la conversión y la penitencia. Alentado por la confianza que nos inspiras ponemos en tus manos maternales nuestras preocupaciones y temores. Pero, deseamos imitar tu fidelidad a Dios aceptando con amor y humildad todas las pruebas. ¡Madre Nuestra del Rosario!, que tu presencia renueve nuestra vida, alivie nuestro ser agobiado por el sufrimiento y la enfermedad, sostenga nuestra docilidad a la gracia y fortalezca nuestro amor a los demás, convirtiéndonos así en testigos del amor del Padre que no vaciló, por tu intermedio, en darnos a Jesús. Amén.


“Quisiera que los días tuvieran 48 horas para poder redoblar los rosarios”

“¡Amad a la Virgen y hacedla amar. Recitad siempre el Rosario!” 

San Pío de Pietrelcina