Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 27 de septiembre de 2014

REINA Y MADRE (pensamiento para hoy sábado)


María participó estrechísimamente, y de manera muy especial, en las grandezas y en las humillaciones de Jesucristo, para ser con Él coronada de gloria y de honra, elevada con Él por encima de los mismos ángeles, compartiendo su soberanía, Reina Madre junto al Rey su Hijo.

P. Pierre Rogatien Bernard, OP





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