Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 2 de julio de 2014

VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A SU PRIMA SANTA ISABEL

¡Oh Madre mía, María Santísima! Sé siempre mi modelo, mi sostén y mi guía

¡Oh María, qué eminente es tu humildad apresurándote al servicio ajeno! Si es cierto que quien se humilla será ensalzado, ¿quién lo será más que Tú que te has humillado tanto?

Al verte, Isabel se queda atónita y exclama: “¿De dónde a mí tanto honor, que la Madre de mi Dios venga a mí?” Pero es aún mayor mi asombro al ver que Tú, igual que tu Hijo, has venido no para ser servida, sino para servir… Precisamente por este motivo te trasladas a casa de Isabel. 

Tú, la Virgen, junto a la mujer casada, la Reina junto a la sierva, la Madre de Dios junto a la madre del Precursor; Tú que darás a luz al Hijo de Dios junto a la que darás a luz a un esclavo.

San Bernardo



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