Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

miércoles, 25 de junio de 2014

MARÍA MODELO Y GUÍA

Me acojo, ¡oh María!, bajo tu amparo; sé la guía y el modelo de mi vida interior

Todo corazón cristiano se vuelve espontáneamente a la Madre del cielo con ansias de vivir más íntimamente en unión con Ella y de fortalecer  los lazos que lo atan a Ella. ¡Qué dulce y confortador es encontrar en nuestro camino espiritual, duro a veces de fatigas y dificultades, la figura delicada de una madre! Se está tan bien junto a la Madre… Con Ella todo se hace fácil: el corazón abatido y cansado, el corazón azotado por las tempestades encuentra la fuerza y la esperanza que perdió y reanuda con nueva energía el camino.

“Si se levanta los vientos de las tentaciones –canta San Bernardo- si chocas contra los escollos de las tribulaciones, mira la Estrella, invoca a María. En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María: invoca a María”. 

Hay momentos en que la senda dura de la nada cansa y confunde nuestra debilidad: entonces, más que nunca, necesitamos una mano que nos sostenga, la mano de una madre. Antes que nosotros recorrió María Santísima el camino estrecho y difícil de la santidad, antes que nosotros llevó la cruz y antes que nosotros escaló las alturas del espíritu a través del sufrimiento. Quizás a veces no nos atrevemos a fijar nuestra mirada en Jesús, el Hombre-Dios, porque su Divinidad está muy lejos de nuestra pequeñez; pero pensemos que junto a Él está María, su Madre y nuestra Madre, una criatura, excelentísima ciertamente, pero criatura como nosotros; y por lo tanto el modelo más accesible a nuestra debilidad.

María sale a nuestro encuentro para tomarnos de la mano, para introducirnos en el Secreto de su vida interior y ser de esta manera el modelo y la norma de la nuestra.


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