Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 31 de mayo de 2014

SIEMPRE CONTIGO, MARÍA...


MES DE MAYO CON MARÍA

¡Oh María, que te reconociste esclava del Señor!, enséñame a consagrar toda mi vida y mis fuerzas al servicio del Señor
Llévame tras Ti, ¡oh Virgen María!, para que yo corra al olor de tus perfumes. Llévame, porque estoy atado por el peso de mis pecados y la malicia de mis enemigos. Como nadie va al Padre si no le lleva el Hijo, así me atrevo a decir, en cierto modo nadie va al Hijo si no le llevas , ¡oh María!, con tus santas oraciones. enseñas la verdadera sabiduría; alcanzas la gracia a los pecadores; eres su abogada; prometes la gloria a quién te honra, porque eres la tesorera de las gracias. encontraste gracia ante los ojos del Señor, ¡oh Dulcísima Virgen!; , que fuiste preservada de la mancha original; , que estabas llena del Espíritu Santo, y que concebiste al Hijo de Dios. ¡Oh Humildísima María! No has recibido todas estas gracias solamente para Ti, sino también para nosotros, para que nos asistas en todas nuestras necesidades.

Venerable R. Jordán

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL SANTO PADRE PÍO Y LA SANTÍSIMA VIRGEN


"Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, "fiat secundum verbum tuum", por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.

Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.

Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos siempre sí al Señor."



sábado, 24 de mayo de 2014

MES DE MAYO CON MARÍA

¡Tú, Madre mía, eres mi Señora, y yo tu siervo humilde!

¡Oh alma mía! ¿Tienes miedo de acercarte a Dios? Si Dios te dio a Jesús como Mediador, ¿qué no podrá obtener del Padre tal Hijo? El Padre le escuchará siempre por el amor mutuo que se tienen. ¿Pero es que sientes miedo también de acercarte a Jesús? Se hizo hermano tuyo, tu compañero, quiso soportar todas las humillaciones de la naturaleza humana, menos el pecado, para compadecerse de nuestras miserias; fue María quien te dio tal hermano. ¿Te atemoriza por ventura aún su majestad divina, porque Jesús, no obstante haberse hecho hombre, sigue siendo Dios? Ven a María. María es una pura criatura; pura, no sólo porque estuvo libre de todo pecado, sino también por su naturaleza únicamente humana. ¡Oh María! Estoy seguro de que tus deseos serán atendidos por la benevolencia de que gozas; estoy seguro de que tu Hijo te escuchará porque eres su Madre, y de que el Padre escuchará a su Hijo. En Ti esperaré sin desfallecer; Tú eres el motivo de mi esperanza. ¡Oh Virgen benditísima! El Ángel dijo que “habías encontrado gracia delante de Dios” (Lc. 1, 30). Sé que siempre encontrarás gracia delante de Dios; yo sólo necesito gracia y sólo gracia te pido.

San Bernardo


SÍMBOLO MARIANO


1.-Creo que la Santísima Virgen fue predestinada desde la eternidad, no a la gracia y a la gloria principalmente, como los demás hombres, sino que fue predestinada principalmente para ser la Madre del Redentor y Corredentora del género humano.

2.-Creo, por consiguiente, que se ha de decir de la Santísima Virgen lo que se dice de Jesucristo, aunque en menor grado y con subordinación a Él.

3.-Creo, con San Bernardo, que «por María fueron inspiradas las Sagradas Escrituras y de María nos hablan todas ellas; que por María fue creado el mundo, y porque María fue llena de gracia, por Ella bajó del cielo la majestad de Dios y por Ella es exaltado el hombre hasta los cielos».

4.-Creo que María es verdadera y propiamente Madre de Dios, dignidad infinita en su género, porque no cabe otra más excelente en pura criatura.

5.-Creo que fue concebida sin mancha de pecado original, ni tuvo jamás pecado personal alguno, ni aun sombra de pecado.

6.-Creo que fue siempre Virgen, antes del parto, en el parto y después del parto.

7.-Creo en su gloriosa Asunción a los cielos en cuerpo y alma.

8.-Creo que la Virgen Santísima redimió al género humano en colaboración esencial con su Hijo, por lo que merece con toda verdad y propiedad el título de Corredentora.

9.-Creo que, por esta su colaboración a la Redención, fue constituida por Dios Tesorera y Dispensadora de todas las gracias que se dispensarán a los hombres hasta el fin de los siglos.

10.-Creo, por tanto, que la gracia de la perseverancia final o buena muerte, como las demás, nos viene por las manos de la Santísima Virgen.

11.-Creo que la devoción a la Santísima Virgen es moralmente necesaria para salvarnos.

12.-Creo que no sólo el ser devoto de la Santísima Virgen es señal de predestinación, sino que «haber recibido, a lo menos, la gracia de pensar con frecuencia y con dulzura en María es una gran señal de merecer el cielo».

13.-Creo que María es nuestra Madre, porque de su libre consentimiento dependió la Encarnación y la muerte de su Hijo, nuestra Vida.

14.-Creo que la Santísima Virgen nos ama a todos y a cada uno con amor inmenso, del que no es ni sombra el amor de todas las madres juntas a sus hijos.

15.-Creo que la Santísima Virgen es la Reina del Universo, a cuya voluntad obedecen todos y todo en los cielos, en la tierra y en los abismos.

16.-Creo que la Santísima Virgen es abogada y refugio y única esperanza de los pecadores.

17.-Creo que no hay pecador tan lleno de crímenes que si a Ella se encomienda, no alcance el perdón y el cielo.

18.-Creo que la Santísima Virgen se ofende, no sólo de los que la injurian, sino de los que no se encomiendan a Ella y confían totalmente en su patrocinio.

19.-Creo que es tan benigna y poderosa que "aun al diablo sacaría del infierno y llevaría de nuevo a la gloria si, humillándose, pidiera perdón a Dios e implorase la ayuda de María", lo que, sin embargo, por Soberbia no hará jamás.

20.-Creo, con San Alfonso María de Ligorio, que "sólo con que tengamos la dicha de morir delante de una imagen de María pronunciando su nombre o pidiéndole misericordia, iremos ciertamente al cielo".

21.-Creo que la verdadera devoción a la Santísima Virgen consiste en imitar sus virtudes y ejemplos.

22.-Creo, sin embargo, que aun la devoción imperfecta del pecador que la honra constantemente con algún obsequio, aunque sea pequeño, no se perderá eternamente.

 23.-Creo que, siendo Ella nuestra vida y el camino seguro para ir a Cristo, quien no profesa una devoción singular a María carece de vida espiritual.

24.-Creo que no hay pecador o impío por obstinado que se halle, que si pronuncia con respeto y devoción el nombre de María, no alcance la gracia de la conversión.

25.-Creo que delante de Dios tiene más eficacia un suspiro de la Santísima Virgen que todas las oraciones de los ángeles, bienaventurados y hombres juntos.

26.-Creo, en fin, que la Santísima Virgen alivia y favorece de modo especial en el purgatorio a las almas que le fueron en esta vida particularmente devotas.


viernes, 23 de mayo de 2014

MES DE MAYO CON MARÍA


MARÍA MODELO Y GUÍA

Me acojo, ¡oh María!, bajo tu amparo; sé la guía y el modelo de mi vida interior
El mes de mayo es el mes de María. Por esto, al abrirse mayo, todo corazón cristiano se vuelve espontáneamente a la Madre del cielo con ansias de vivir más íntimamente en unión con Ella y de fortalecer los lazos que lo atan a Ella. ¡Qué dulce y confortador es encontrar en nuestro camino espiritual –duro a veces de fatigas y dificultades- la figura delicada de una Madre! Se está tan bien junto a la Madre… Con Ella todo se hace fácil: el corazón abatido y cansado, el corazón azotado por las tempestades encuentra la fuerza y la esperanza que perdió y reanuda con nueva energía el camino.

“Si se levantan los vientos de las tempestades –canta San Bernardo- si chocas contra los escollos de las tribulaciones, mira la estrella, invoca a María. En los peligro, en las angustias, en las dudas, piensa en María: invoca a María”

Hay momentos en que la senda dura de la nada cansa y confunde nuestra debilidad: entonces, más que nunca, necesitamos una mano que nos sostenga, la mano de una madre. Antes que nosotros recorrió María Santísima el camino estrecho y difícil de la santidad, antes que nosotros llevó la cruz y antes que nosotros escaló las alturas del espíritu a través del sufrimiento. Quizás a veces no nos atrevemos a fijar nuestra mirada en Jesús, el Hombre-Dios, porque se Divinidad está muy lejos de nuestra pequeñez; pero pensemos que junto a Él está María, su Madre y nuestra Madre, una criatura, excelentísima ciertamente, pero como nosotros; y por lo tanto el modelo más accesible a nuestra debilidad.

En este mes María sale a nuestro encuentro para tomarnos por la mano, para introducirnos en el Secreto de su vida interior y ser de esta manera el modelo y la norma de la nuestra

lunes, 19 de mayo de 2014

HISTORIA PARA NIÑOS... ¿O ADULTOS LLENOS DE FE?

EL MILAGRO DE LA MINA

En una región montañosa, en tierras europeas, se erguía un suntuoso castillo, cuya fachada, adornada con magníficos escudos y florones, bien representaba la riqueza de virtudes de los que allí residían. Era la propiedad del bondadoso duque Gregorio, a quien el pueblo lo quería mucho, no sólo por su rectitud y la justicia con que gobernaba el lugar, sino también por su robusta fe, su leal caridad y su enorme amor a la Soberana del universo, María Santísima.

La advocación por la cual sentía una devoción especial era la de Reina de los Ángeles, de la que poseía una atrayente imagen de alabastro, colocada a la entras de su castillo. Era de una belleza indescriptible e incluso a veces parecía estar viva, dada su gran expresividad. Al llegar o salir de la residencia,  el noble señor siempre le hacía una venia, saludando a la Virgen celestial, y si había algún caso difícil de resolver hacía allí se dirigía, a fin de pedirle consejos y luces, y actuar según el agrado de su Divino Hijo.

El duque Gregorio y su esposa, la duquesa Ana Clara, a menudo organizaban fiestas en honor a la Madre de Dios, no sólo para aumentar el amor que ellos le tenían, sino también para inculcarlo en sus súbditos. El evento comenzaba con una Misa Solemne y a continuación era ofrecido un generoso banquete con deliciosas iguarias, ideado por la misma duquesa, que insistía en acompañar personalmente la labor culinaria, así como se esmeraba en la decoración de los salones, iluminándolos con velas de colores y flores perfumadas, cuidadosamente arregladas en estupendos jarrones de cristal.

Un día de octubre, cuando el viento del noroeste se había vuelto más intenso y las hojas de los árboles empezaban a caer en cantidad, el duque quiso visitar las famosas minas de oro de la región, acompañado por sus valientes caballeros que montaban briosos corceles, enjaezados con elegancia. Las lluvias otoñales habían encharcado tanto la tierra que al paso del fuerte galopar de los animales iba cediendo con facilidad.

Al llegar a la primera mina, se bajaron de sus monturas y entraron en una de las galerías para apreciar el intenso trabajo de los mineros. No habían pasado ni cinco minutos, cuando oyeron un terrible estruendo… Antes que lograran alcanzar la salida se hizo una enorme oscuridad. Unos gritaron, hubo varios encontronazos y se armó un tremendo alboroto.

Entonces se oyó la sonora voz del duque invocando a la Reina de los Ángeles y se estableció el silencio. Todos respondieron a la jaculatoria y, más tranquilos, pudieron averiguar lo que había pasado: una parte de la montaña se derrumbó y cerró el acceso a la galería. Se habían quedado prisiones irremediablemente. No se podía hacer nada… ¿Nada? ¡Claro que sí! Invocaron la protección de la Virgen, prometiéndole que harían una peregrinación hasta el monasterio de las Clarisas, que estaba a varios kilómetros de distancia desde el castillo, si los salvaba. Con toda confianza empezaron a rezar y a cantar en alabanza a Jesús y su Madre.

Al tener conocimiento del terrible derrumbamiento, muchos se afligieron y los dieron por muertos. Sin embargo, la duquesa no perdió la calma, pues sabía a quién recurrir: a la misma Madre que en aquel momento era invocada con fervor por las víctimas del accidente. Y la primera providencia que tomó fue buscar al capellán del castillo para pedirle que celebrase una Misa para que fuesen encontrados sanos y salvos. A continuación, ordenó que comenzaran la búsqueda en la mina.

Mientras tanto, una virtuosa religiosa del monasterio de las Clarisas, que no sabía nada del accidente, estando en oración recibió una revelación sobre el sitio  exacto donde se encontraban los supervivientes, así como  las medidas a ser tomadas para rescatarlos cuanto antes.

La buena religiosa buscó a su superiora, que enseguida notó que se trataba de una gracia mística, y las dos fueron hasta el castillo para trasmitirle a la joven dama el recado de la Reina de los Ángeles. La noble señora las recibió con mucha deferencia, porque ese monasterio gozaba de su especial protección, ya que en el Bautismo había recibido el nombre de la Santa fundadora de esa Orden y tenía por ella gran devoción.

Al oír el mensaje, la duquesa decidió ir ella misma hasta el lugar, acompañada por las religiosas, y les fueron indicando a los obreros donde debían escavar.


Después de haber transcurrido algunos días, empezaron a oír unas voces que cantaban vigorosamente la “Salve”. Se apresuraron con la excavación y en poco tiempo hallaron al duque y a toda su comitiva. Pero lo más impresionante fue que estaban contentos, con una fisonomía saludable e incluso parecían luminosos, a pesar de no haber visto el sol desde hacía varios días.

Una vez finalizado el rescate, en medio de la alegría general, le preguntaron al duque cómo era posible que estuvieran en tan buen estado, después de haber permanecido tanto tiempo enterrados. Respondió, con vehemente entusiasmo, que todo se lo debían a María Santísima, porque Ella, en su inconmensurable bondad, no los había abandonado ni un solo instante. Poco después del derrumbamiento, descubrieron un almacén con alimentos suficientes como para mantenerlos durante algunas semanas… Y esto había ocurrido en el exacto momento  en el que se estaba celebrando la Santa Misa en el castillo.

Llenos de asombro, manifestaron su gratitud a Dios y a su Madre Santísima, y cuando pasaron algunos días, fieles a la promesa que le hicieron a la Gloriosa Virgen, fueron en peregrinación hasta el monasterio de las Clarisas. Todavía en acción de gracias, el duque organizó una maravillosa fiesta –cuya apertura fue, por supuesto, una Misa- y ofreció un estupendo banquete a todo el pueblo.

Hna. María Teresa dos Santos Lubián, EP

Fuente revista "Heraldos del Evangelio", número 126, enero 214


domingo, 18 de mayo de 2014

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA

UN «EXTRAVIADO» QUE VOLVIÓ A DIOS 


Un misionero, Párroco de Cuzco (Perú), escribe: 

En mi extensa Parroquia, y con la colaboración de un grupo de Catequistas, estoy haciendo campaña de difusión del rezo de las tres Avemarías. Y el éxito es grande porque Dios hace derroche de sus gracias mediante su Madre Santísima... 

«En junio de 1969 pasé por una "hacienda" muy alejada de los caseríos y aldeas. El dueño de la finca ya era de edad avanzada; había sido seminarista, y luego, sin contraer matrimonio canónico, se unió a una mujer con la que tuvo varios hijos. Aproveché mi visita para dejarle una estampa sobre la devoción de las tres Avemarías, recomendándole que no dejara de rezarlas todos los días, y siempre que sintiese preocupación por cualquier problema. 

»A finales del mes de octubre vinieron a buscarme de parte del dueño de aquella. "hacienda' para pedirme con insistencia que, no obstante la distancia, fuera a aquella casa, porque dicho señor estaba muy grave y deseaba recibir los últimos Sacramentos. 

»Allí fui acompañado de dos Catequistas, y al vernos el enfermo, llorando amargamente y con voces entrecortadas, pidió confesar. 

»A continuación declaró que había rezado las tres Avemarías desde que se las había aconsejado y que a poco de rezarlas se sintió movido a "regularizar su vida" y volver a la gracia de Dios. 

»Tanto le ayudaba la Santísima Virgen a su cambio espiritual, que hasta empezó a rezar el Santo Rosario durante su enfermedad. 

»Como apremiaba su gravísimo estado, sin pérdida de tiempo contrajo matrimonio, recibió la comunión juntamente con su esposa y los hijos legitimados, y le administré la Extremaunción. 

»Media hora, exactamente, después de esto, descansó en la paz del Señor.» 

La Madre de Dios había acreditado una vez más su especial patrocinio respecto de quienes la invocan con las tres Avemarías. 

P. Braulio Ascarza Sotelo, 7 noviembre de 1969, Perú

«Los asombrosos frutos de una sencilla devoción»


miércoles, 14 de mayo de 2014

HISTORIA PARA NIÑOS... ¿O ADULTOS LLENOS DE FE?

PARA ELEGRAR AL NIÑO JESÚS… 

La condesa Adelaida era cocida en sus dominios por su extrema bondad y virtud que emanaban de su generoso corazón. Le gustaba pasear todas las tardes por el condado, a fin de visitar a los más desfavorecidos y ayudarle en lo que necesitaban. Antes de regresar a su palacio, paraba en la iglesia dedicada a Nuestra Señora Reina, para rezar largo tiempo ante la bellísima imagen de la Patrona.

En una fría tarde de diciembre, la condesa entró en la iglesia, después de su habitual paseo. El sol se había puesto, afuera nevaba y el templo vacío se encontraba en total penumbra, marcando el ambiente con un cierto aire de misterio. Únicamente la lámpara del Santísimo Sacramento y algunas velas alumbraban el recinto sagrado. La joven dama se puso delante de la acogedora imagen de María que siempre la había atraído tanto, se arrodilló y empezó a rezar.

Se acercaban las fiestas navideñas. Sus oraciones iban al encuentro del pesebre de la gruta de Belén. Hacía dos mil años atrás – pensaba- las puertas de las posadas se habían cerrado a la Sagrada Familia y nadie adoraba al Niño Jesús recién nacido, a no ser un buey, una mula y algunos humildes pastores. Rezándole a la Madre de Dios y meditando en aquel momento en que pocos se acordaban de Ella, estaba segura que consolaría a la Virgen y alegraría al Corazón de Jesús.

Inesperadamente un ruido interrumpió sus pensamientos: en el pasillo central de la iglesia vio a un niño encantador, de cinco años, jugando con una pelota dorada. La tiraba al aire y la cogía de nuevo numerosas veces mientras hacía elegantes movimientos. La condesa Adelaida se levantó y poniendo su brazo sobre los hombros del chiquillo le dijo con afecto:

-Hijo mío, aquí no se puede jugar con la pelota. Este lugar es sagrado.

El niño la miró con fisonomía entristecida y le respondió:

-Pero, señora, con esto no hago daño a nadie y distraigo a la Virgen, que está solita. Son tan pocas las personas que vienen a visitarla…

-Para distraer a la Santísima Virgen –le dice la condesa- debemos ofrecerle nuestras oraciones. ¿Quieres rezar conmigo?


El muchacho asistió con la cabeza y los dos se arrodillaron. La noble señora empezó a rezar y le pidió al pequeño que repitiese con ella:

-Dios te salve María, llena eres de gracia…

-Dios te salve María, llena eres de gracia –repetía el niño con voz llena de candidez y fervor.

Hasta que el decir: “y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”, la dama levantó los ojos hacia la imagen y se dio cuenta de que María Santísima los miraba y sonreía amablemente.

Al volverse hacia el niño, se quedó absorta al contemplar una luz celestial que salía de su rostro, mientras Él le decía con dulzura:

-Yo soy ese Jesús al que llamas. La condesa Adelaida se inclinó en señal de adoración e intentó basar los sacrosantos pies del Niño Jesús, pero éste desapareció.

Impresionada con lo ocurrido, le agradeció a María Santísima  la inconmensurable gracia que había recibido y salió a la iglesia con el alma repleta de una alegría como nunca en su vida había sentido. La Virgen recompensó las fervorosas oraciones que esa hija querida rezaba a diario con tan inefable convivencia.

Algo, no obstante, parecía afligir a la condesa: se acordaba de las palabras del Divino Infante, que se había mostrado disgustado con el reducido número de los que frecuentaban la iglesia: “Son tan pocas la personas que vienen a visitarla…”

Veía cómo realmente, al comienzo del periodo navideño, el pueblo se encontraba más que nunca alejado de los sacramentos y de las prácticas de piedad. Se preocupaban más con las fiestas mundanas y los regalos que con el verdadero significado de tan solemne conmemoración. Por eso, Adelaida no se molestó al saber que la noticia de su  encuentro con Jesús se había difundido por toda la región.

De hecho, atraídas por una luz inusual, algunas personas presenciaron esa escena a través de una ventana y enseguida salieron corriendo para contar a los cuatro vientos lo sucedido. Y aunque la bondadosa condesa se sentía intimidada con la notoriedad que eso le acarreaba, se resignaba al ver cómo la narración del prodigioso hecho encendía el fervor en el alma de los que tomaban conocimiento de aquel suceso.

En poco tiempo, una gracia de gozo y arrepentimiento se apoderó de la población. A partir de entonces volvió a crecer en todos la devoción de la Virgen María y la iglesia se llenó nuevamente de vida en esas Navidades.

Hna. Patricia Victoria Jorge Villegas, EP

Fuente revista "Heraldos del Evangelio", número 125, diciembre 2013


martes, 13 de mayo de 2014

EL 13 DE MAYO...


Abogada y Mediadora de la gracia, Tú que estás unida a la única mediación universal de Cristo, pide a Dios, para nosotros, un corazón completamente renovado, que ame a Dios con todas sus fuerzas y sirva a la humanidad como Tú lo hiciste. Repite al Señor esa eficaz palabra tuya: “no les queda vino”, para que el Padre y el Hijo derramen sobre nosotros, como una nueva afusión, el Espíritu Santo. Amén

domingo, 11 de mayo de 2014

MES DE MAYO CON MARÍA

Dichosa porque has creido
"Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá"

Lc 1, 41b - 42.45

La luz que promana de la figura de María nos ayuda también a comprender el verdadero sentido del pecado original. En María está plenamente viva y operante esa relación con Dios que el pecado rompe. En Ella no existe oposición alguna entre Dios y su ser: existe plena comunión, pleno acuerdo. Existe un "sí" recíproco, de Dios a Ella y de Ella a Dios. María está libre del pecado porque es toda de Dios, totalmente expropiada para Él. Está llena de su Gracia, de su Amor

Santo Padre Benedicto XVI, en el rezo del Ángelus el día 8 de diciembre de 2012


sábado, 10 de mayo de 2014

SÁBADO CON MARÍA


"Al levantar la cabeza mirando a la gruta vi a una Señora toda vestida de blanco, con un cinturón azul y en cada pie una rosa amarilla del color de la cadena de su rosario; las cuentas de éste eran blancas." "Entonces metí la mano en el bolsillo y saqué el rosario. La Señora tomó el rosario que tenía entre sus manos e hizo la señal de la cruz. Me arrodillé y recé el Rosario en presencia de la hermosa Señora. Ella pasaba las cuentas de su rosario entre sus dedos, pero sin mover los labios. Únicamente al final de cada decena repetía conmigo el Gloria"

Santa Bernardita


miércoles, 7 de mayo de 2014

EL SANTO PADRE PÍO Y LA SANTÍSIMA VIRGEN


"He aquí el signo y la prueba de la auténtica devoción a María.  Solo quién recorre el mismo camino del divino modelo, reflejado en la Madre de Jesús, puede considerarse su verdadero devoto. Esforcémonos, pues, por tener siempre delante a esta bendita Madre, por caminar siempre junto de Ella, ya que no hay otro camino que conduzca a la vida, sino el que nuestra Madre ha seguido. Nosotros, los que queremos llegar a esa meta, no rehusemos seguir este camino: vayamos siempre con nuestra querida Madre"

Santo Padre Pío

jueves, 1 de mayo de 2014

EL MES DE MAYO SEGÚN EL SANTO PADRE PÍO

"Cuando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir: Te saludo, María. Saluda a Jesús de mi parte"
Santo Padre Pío

El Padre Pío llamaba al mes de mayo: 

“el mes de la hermosa mamita”

El 1 de mayo de 1912, él escribía a su padre espiritual: 

“¡Oh el hermoso mes de mayo! El más bonito del año. Si, padre mío ¡este mes nos recuerda muy bien las dulzuras y la belleza de María! Pensando en los muchos beneficios que me ha hecho esta querida Mamita, tengo vergüenza de mí mismo por no haberla amado y servido lo bastante: en cambio, a sus cuidados afectuosos he respondido con ingratitudes”


“El mes de mayo para mí es el mes de las gracias y este año espero recibir dos: que me recoja consigo para no seguir viendo esas caras feas (demonios); la otra, usted la conoce. Quisiera tener una voz poderosa para invitar a todos los pecadores del mundo a amar a la Virgen”