Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

domingo, 27 de abril de 2014

27 DE ABRIL, NUESTRA MADRE DE MONTSERRAT

¡Dulcísima Madre de Montserrat! Acuérdate de mí si yo, vencido por el desaliento o la tristeza, por la perturbación o el desvarío, llegara alguna vez a olvidarme de Ti

Montserrat, el monte serrano, el lugar que los ángeles escogieron para labrar un trono a la Madre de Dios, centro de arte, de cultura, de fe, de culto solemne a la Virgen María. La naturaleza ha derramado en la santa montaña todo se esplendor y galanura.

En 880 se aparecía en ella la Madre de Dios; se le edificaba un monasterio y desde entonces acuden de todas partes a postrarse a sus pies, en cadena ininterrumpida, peregrinos de toda Cataluña y de toda España. Un día serán santos como Vicente Ferrer e Ignacio de Loyola, que vela sus armas ante el altar de la Moreneta para ser armado caballero de Cristo. Más tarde vendrá D. Juan de Austria, que, después de la victoria, vuelve a dar gracias a Dios y a depositar su espada a los pies de la Virgen

ORACIÓN

¡Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia!, que siempre nos escucha y consuela, atiende a nuestras súplicas. Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.

Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy te presentamos, especialmente (se hace la petición)

¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto para quienes recurren a ti!

Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros seres queridos y a todos los que se sienten enfermos, solos o heridos.

Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.

lunes, 21 de abril de 2014

GAUDETE ET LAETARE VIRGO MARIA!!!

Gaudete y Laetare Virgo Maria, aleluya!
Quia Surrexit Dominus vere, aleluya!
Y en el mismo instante que el alma santísima de Cristo entró en su cuerpo y le dio vida, correspondió en el de la Madre la comunicación del gozo. Sucedió que en aquella ocasión el evangelista San Juan fue a visitarla para consolarla en su amarga soledad, y encontró la repentinamente llena de resplandor y señales de gloria a la que antes apenas conocía por su tristeza. Admiróse el santo Apóstol, y habiéndola mirado con grande reverencia, juzgó que ya el Señor sería resucitado, pues la Madre estaba renovada en alegría.

Estando así prevenida María, entró Cristo resucitado y glorioso, acompañado de todos los Santos y Patriarcas. Postróse en tierra la Reina, y adoró a su Hijo, y su Majestad la levantó y llegó a sí mismo. Y con este contacto (mayor que el que pedía la Magdalena de la humanidad y llagas de Cristo) recibió la Madre Virgen un extraordinario favor, que ella sola mereció, como exenta de la ley del pecado. Y aunque no fue el mayor de los favores que tuvo en esta ocasión, con todo eso no pudiera recibirle, si no fuera confortada de los ángeles y por el mismo Señor, para que sus potencias no desfallecieran. El beneficio fue que el glorioso cuerpo del Hijo encerró en sí mismo al de su Madre, penetrándose con ella o penetrándola consigo, como si un globo de cristal tuviera dentro de sí al sol, que todo lo llenara de resplandores y hermosura con su luz. Así quedó el cuerpo de María unido al de su Hijo por medio de aquel contacto, que fue como puerta para entrar a conocer la gloria del alma y cuerpo del mismo Señor. Por estos favores, como por grados de inefables dones, fue ascendiendo el espíritu de la Señora. Y estando en ellos oyó una voz que le decía: Amiga, asciende más alto. En virtud de esta voz quedó del todo transformada y vio la Divinidad intuitiva y claramente.


SOR MARÍA DE JESÚS DE AGREDA



sábado, 19 de abril de 2014

martes, 15 de abril de 2014

MARTES SANTO CON MARÍA

O quam tristis et afflictaFuit illa benedictaMater unigeniti

¡Oh Dios!, en cuya Pasión ha sido traspasada por la espada del dolor el Alma Dulcísima de la Gloriosa Virgen y Madre María, según la profecía de Simeón; concédenos propicio que celebrando piadosamente sus dolores, consigamos frutos felices de tu Sagrada Pasión: Tú que vives y reinas con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo. AMÉN


lunes, 14 de abril de 2014

LUNES SANTO CON MARÍA

  ¡Oh Madre dulcísima! para que mi deseo de sufrir no sea vano, ayúdame a ver en todos los sufrimientos cotidianos la Cruz de Jesús y dadme fuerzas para abrazarla amorosamente

Te acompaño en la calle de la Amargura,
Virgen de los Dolores bendita y pura.
¿No ves mi llanto?
¡Yo también, Madre mía, padezco tanto!...

He perdido el sosiego, la paz, la calma;
en un mar de pesares vive mi alma.

Nadie se compadece de mi tormento;
sólo Tú, Virgen mía, ¿ves lo que siento?.

Por eso te suplico que desde el cielo
me prestes amorosa, dulce consuelo;
pues aunque el mundo tiene criaturas buenas,
¡hay tan pocas que entienden!
lo que son penas.

Mi corazón te llama, te necesita,
no lo abandones nunca, Virgen bendita.
Para vivir, tu amparo me es necesario;
quiero seguir tus huellas hasta el Calvario
y allí, cuando a tus plantas llore y me aflija,
piensa que eres mi Madre y yo tu hija...

Se ganan 50 días de indulgencias, cada vez que se diga esta oración ante una imagen de la Virgen de los Dolores

viernes, 11 de abril de 2014

TRATADO DE LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN (Audio)


Perfecta consagración


Para escuchar AQUÍ

A LA VIRGEN DE LOS DOLORES


¡Ay dolor, dolor, dolor,
por mi hijo y mi Señor!


Yo soy aquella María
del linaje de David:
¡Oíd, hermano, oíd
la gran desventura mía!


A mí me dijo Gabriel
que el Señor era conmigo,
y me dejó sin abrigo
más amarga que la hiel.
Díjome que era bendita
entre todas las nacidas,
y soy de las doloridas
la más triste y afligida.


Decid, hombres que corréis
por la vía mundanal,
decidme si visto habéis

igual dolor que mi mal.

Y vosotras que tenéis
padres, hijos y maridos,
ayudadme con mis gemidos,
si es que mejor no podéis.


Llore conmigo la gente,
alegres y atribulados,
por lavar los pecados
mataron a un Inocente.
¡Mataron a mi Señor,
mi redentor verdadero!
¡Cuitada!, ¿cómo no muero
con tan extremo dolor?


Señora, santa María,
déjame llorar contigo,
pues muere Dios y mi amigo,
y muerta esta mi alegría.

martes, 8 de abril de 2014

EL SANTO PADRE PÍO Y LA SANTÍSIMA VIRGEN


“Sólo siento no poseer medios suficientes para mostrarme agradecido a nuestra hermosa Virgen María, por cuya intercesión no dudo en absoluto haber recibido mucha fuerza de parte del Señor para soportar con verdadera resignación tantos padecimientos a los que me he visto sometido día tras día”

“Loado sea Dios, que ha puesto la fuente de mi salud, el éxito de la victoria, en manos de nuestra Madre celestial. Protegido y guiado por tan tierna Madre, seguiré combatiendo hasta que Dios quiera, seguro y lleno de confianza en que, con esta Madre, jamás sucumbiré. ¡Cuántas veces le he confiado a esta Madre las penosas ansiedades de mi corazón agitado! ¡Y cuántas veces me ha consolado!... En las mayores aflicciones me parece tener una Madre muy piadosa en el cielo”

“Te dejo este legado: El Crucifijo, la Eucaristía, el Corazón Inmaculado de María y las almas que hay que salvar. Querría tener una voz fuerte para invitar a los pecadores de todo el  mundo a querer a la Madonna”

martes, 1 de abril de 2014

EL SANTO PADRE PÍO Y LA SANTÍSIMA VIRGEN

¡Qué la Virgen, Clemente y Piadosa, nos continúe obteniendo de la inefable Bondad del Señor fuerza para afrontar el final de las pruebas de amor que nos sobrevengan!

Santo Padre Pío

María sufrió atrozmente ante su Hijo Crucificado; sin embargo, no puedes decir que Ella se hallase abandonada. Más aún, jamás había amado tanto a su Hijo como entonces, que ni siquiera podía llorar. Apóyate, como la Virgen, en la Cruz de Cristo, y hallarás alivio en tus sufrimientos.

La Virgen de los Dolores nos consiga de Santo Hijo la gracia de hacernos penetrar cada vez más en el misterio de la Cruz y asociarnos con ella a los padecimientos de Jesús

María, la Madre de Jesús y Madre nuestra, nos haga entender todo cuanto encierra el secreto del dolor cristianamente soportado y nos alcance la fuerza necesaria para poder hasta la cumbre el Calvario, cargados con la propia cruz.