Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

domingo, 9 de febrero de 2014

VISITAS REPARADORAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA (Visita tercera)

Intención de la visita;

Por las blasfemias contra su Maternidad divina, rechazando al mismo tiempo reconocerla como Madre de los hombres


Intención de la oración;

Pedirle la buena elección de estado

 ¡Impetradme, Madre mía, gracias para vencer las blanduras de mi carne!

Oh Madre de mi Señor Jesucristo, Madre de piedad y de misericordia, Madre y refugio de pecadores, socorredme en este trance, ayudadme  y favorecedme, porque me hallo dudoso y perplejo, y no sé lo que me conviene, ni lo que debo escoger para mi salvación. Querría tomar estado y manera de vivir conforme a la voluntad de mi Dios, y no según mi gusto; véome flaco, inclinado a la maldad; mi edad y mi carne, el mundo y el demonio, están armados contra mí; las malas compañías me cercan, los deudos y amigos me aconsejan lo que a ellos les viene a cuento,  más lo que a mí me conviene para la salud de mi alma, que es lo que yo pretendo y debo pretender.

Vos, Señora mía, Madre del Divino consejero, y de la sabiduría eterna, Jesucristo, mi Señor, enseñadme su voluntad, abridme el camino, ahuyentad los demonios, apartad de mí las malas compañías, descubridme las celadas, y enfrenad los ímpetus de mis enemigos, impetradme gracias para vencer las blanduras de mi carne, y los silbos de la serpiente infernal, y todo lo que me puede ofuscar el entendimiento para que no conozca, o entibiar la voluntad para que no abrace lo que mi Señor quiere de mí.

Vos sois mi guía, mi abogada, mi patrona y protectora; alumbradme, guiadme, amparadme, y en vida y en muerte acogedme y presentadme a vuestro benignísimo Hijo, para que por Vos me reciba el que por vos se dignó ser mi Salvador  y único Redentor …  

AMÉN


Verán que la intención de la visita no coincide con la oración a recitar. En las visitas tendremos la intención en nuestro corazón, y nuestra mente, de reparar a nuestra Santa Madre por la intención del día y por otro lado, la petición que haremos a Ella por medio de la oración que se reza.

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