Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 15 de febrero de 2014

VISITAS REPARADORAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA (Visita cuarta)

Intención de la visita;

Por las blasfemias de aquellos que tratan de sembrar públicamente en los corazones de los niños indiferencia o desprecio, o aun odio por esta Madre Inmaculada

Intención de la oración;

Pedirle la buena muerte


Te ofrezco, ¡oh Madre mía! el amor con que el Eterno Padre te encomendó a su Unigénito Hijo para que también fuese Hijo tuyo

¡Oh Virgen Benditísima, Refugio y Esperanza de pecadores! Postrado a tus sagrados pies te suplico por la honra que tienes de ser Madre de Dios, y Virgen perpetua sin mancilla, que cuando mi alma pecadora saliere de la cárcel de este cuerpo mortal, Tú la acojas en tus preciosos brazos, y la guardes y defiendas de todas las acusaciones, espantos, ilusiones y engaños de los infernales espíritus. Ven, Señora mía, en aquella hora, acompañada de los ciudadanos de la Corte Celestial, y llévame por camino derecho y seguro, y preséntame ante el acatamiento de tu Dulcísimo Hijo; y para que Él me perdone, muéstrale  tu Sagrado Corazón lleno de puñales.

No podré yo, por ventura, al punto de mi muerte encomendarte mi alma; mas ahora para entonces te la encomiendo, ¡oh Madre de Misericordia! y juntamente te ofrezco el amor con que el Eterno Padre te encomendó a su Unigénito Hijo para que también fuese Hijo tuyo, y se vistiese de nuestra carne en  tus sagradas entrañas; y la caridad con que el mismo Hijo desde el madero santo te encomendó a su querido discípulo, y te lo dio por hijo; y aquella gloria con que toda la Santísima Trinidad te recibió en cuerpo y alma. Pues, ¡oh Madre de Misericordia!, ¡oh Esperanza mía!, no me desampares en aquella hora, ni permitas que por mi culpa se pierda en mí el fruto de la Sangre que de Ti tomó, y por mí derramó Jesucristo tu Benditísimo Hijo, y mi Señor... 

AMÉN


Verán que la intención de la visita no coincide con la oración a recitar. En las visitas tendremos la intención en nuestro corazón, y nuestra mente, de reparar a nuestra Santa Madre por la intención del día y por otro lado, la petición que haremos a Ella por medio de la oración que se reza.


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