Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

jueves, 6 de febrero de 2014

VISITAS REPARADORAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA (Visita primera)

Intención de la visita;

Por las blasfemias contra el Inmaculado Corazón

Intención de la oración;

Amarla y servirla siempre

¡Os venero, oh gran Reina, y humildemente os agradezco todas las gracias y mercedes que hasta ahora me habéis hecho!

Inmaculada Virgen y Madre mía, María Santísima; a Vos que sois Madre de mi Salvador, Reina del mundo, Abogada, Esperanza y refugio de los pecadores; recurro en este día, yo que soy el más miserable de todos. Os venero, oh gran Reina, y humildemente os agradezco todas las gracias y mercedes que hasta ahora me habéis hecho, especialmente la de haberme librado del infierno, tantas veces merecido por mis pecados. Os amo, Señora amabilísima, y por el amor que os tengo, propongo serviros siempre, y hacer lo posible para que de todos seáis servida. En Vos, ¡oh Madre de Misericordia!, después de mi Señor Jesucristo, pongo toda mi esperanza; admitidme por siervo vuestro, defendedme con vuestra protección; y ya que sois tan poderosa para con Dios, libradme de todas las tentaciones y alcanzadme gracia para vencerlas hasta la muerte. Os pido un verdadero amor para con mi Señor Jesucristo, y por Vos espero alcanzar una buena muerte. ¡Oh Señora y Madre mía!, por el grande amor que tenéis a Dios, os ruego que siempre me ayudéis, pero mucho más en el último momento de mi vida: no me desamparéis hasta verme salvo en el cielo, alabándoos y cantando vuestra misericordia por toda la eternidad...

AMÉN


Verán que la intención de la visita no coincide con la oración a recitar. En las visitas tendremos la intención en nuestro corazón, y nuestra mente, de reparar a nuestra Santa Madre por la intención del día y por otro lado, la petición que haremos a Ella por medio de la oración que se reza.

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