Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 27 de noviembre de 2013

NUESTRA MADRE DE LA MEDALLA MILAGROSA

¡Oh Madre mía de la Medalla Milagrosa!, ponemos en tus manos y confiamos a tu Corazón nuestras súplicas
¡Oh María, consuelo de cuantos os invocan!. Escuchad benigna la confiada oración que en mi necesidad elevo al trono de vuestra misericordia. ¿A quién podré recurrir mejor que a Vos, Virgen bendita, que sólo respiráis dignidad y clemencia, que dueña de todos los bienes de Dios, sólo pensáis en difundirlos en torno vuestro? Sed pues mi amparo, mi esperanza en esta ocasión; y ya que devotamente pende de mi cuello la Medalla Milagrosa, prenda inestimable de vuestro amor, concededme, Madre Inmaculada, concededme la gracia que con tanta insistencia os pido

APARICIONES

La noche del 18 de junio del dicho año, 1830, fue la escogida por la Virgen Santísima para hacer entrega de sus cartas credenciales a la Venerable Hermana.

Para detalles, nadie como la propia Sor Catalina, quién así lo describe: 

Era tanto mi deseo de ver a la Virgen, que me acosté con la confianza de que San Vicente había de conseguírmelo de la Señora. Serían no más que las once y media de la noche. cuando oí que me llamaban: "Hermana. Hermana, Hermana". Desperté; miré del lado por donde la voz venía. Corrí la cortina; y vi a un niño, como de cinco años que vestía de blanco; y así me dijo: "Ven a la capilla, que allí te espera la Virgen". Tranquilizada por él, dime prisa en vestirme; y le seguí… No pequeña fue mi sorpresa, viéndolo todo iluminado; mas esta mi sorpresa creció de punto ante la claridad de la capilla. Recordábame ésta la misa de Navidad. Sin embargo, por ningún lado se echaba de ver la presencia de la Virgen.
Arrodillada, hacíaseme largo el tiempo de espera. Acrecíalo el temor de verme descubierta. Llegó la hora. Y el niño me previno con estas palabras: "Mira, ahí tienes a la Virgen Santísima". Noté como un roce de sedas que se dirigía al lado del Evangelio, a un sillón que allí había. Era la Virgen, quien se me ofrecía sentada. Creo imposible describir cuanto veía y ocurría en mi: algo así como un temor de verme engañada; y de que aquella a quien yo veía, no fuera la Santísima Virgen. Mas, el ángel de mi guarda -que no era otro el niño- me increpó un tanto severo y sin más dudar, me arrodillé junta a Ella y puse mis manos en su regazo"
Y allí, mano a mano, como de Madre a hija, "quiero, hija mía, me dijo, nombrarte por mi embajadora. Sufrirás no poco; mas vencerás, pensando ser todo para la gloria de Dios. Con sencillez y confianza di cuanto entiendas y veas". 

Prudente la Hermana, pidió prendas de cuanto había visto y oído. Prenda que la Señora le dio cumplidas. Profetizó la Hermana. Presto y cuando menos se esperaba, tuvieron sus profecías cabal cumplimiento.
En estas se hallaba el asunto, que acreditaba la misión de Sor Catalina Labouré, cuando la Virgen María tuvo por bien dejarse ver otra vez en la tarde del 27 de noviembre del mismo año.

Demos la palabra a Sor Catalina: 

"Vi a la Virgen Santísima en todo el esplendor de su belleza. Indecible al labio humano. . . . Bañada de luz su figura. Asentaba los pies sobre una media esfera... En sus manos, a la altura del pecho, otra esfera más pequeña. Alzados los ojos al Cielo, noté cómo sus dedos tenían anillos, de los cuales brotaban pequeños haces de luz.... Viendo lo cual, oí una voz que así me dijo: "Figura el globo al mundo entero y a todos y cada uno de los mortales." "Son los rayos símbolo de cuantas gracias concedo a quienes me las piden".
Gozaba la Hermana con lo ya visto, cuando al punto - prosigue la misma- hízose en torno de la Virgen Santísima a modo de óvalo con estas palabras, en caracteres de oro:
"¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!"
Volvióse la visión y notó la Hermana una letra M y sobre ésta una Cruz descansando en una barra. Debajo de lo anterior, el Corazón de Jesús coronado de espinas y el de María atravesado con una espada, Y todo ello, circundado con doce estrellas. Se dejó oír al mismo tiempo una voz, que así decía: 
"Acuñad una medalla según el modelo. Cuantos la lleven consigo, recibirán gracias sin cuento… Llevadla con entera confianza."

domingo, 24 de noviembre de 2013

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA MANSEDUMBRE

Nuestro hermano Mario, amigo de éste humilde blog, desde Medellín (Colombia), nos da ha conocer esta preciosa imagen de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de la Mansedumbre, mandándonos también la novena, que pasamos a publicar, con mucha gusto, tal y como la recibimos. Gracias hermanos y que la Santísima Virgen de la Mansedumbre, bendiga vuestra Patria.


MAYO 4

 NOVENA DE NUESTRA SEÑORA  DE LA MANSEDUMBRE

Por la señal……
Jesús mi señor y redentor…….

ORACION PREPARATORIA

Dulce virgen de la mansedumbre, abro mi corazón, mi mente y todo mi ser, me entrego en tus santas, puras y benditas manos, te imploro señora mía, que me limpies de todo lo que mancha mi alma, y que tu infinito amor, me prepare cada día para que de tu mano pueda atender el llamado que a cada momento me hace mi señor, pero que yo con mi soberbia,  y orgullo me niego a escucharlo, por eso te pido reina mía, que tomes mi vida y la moldees nuevamente, para que tocado por esas santas manos que cargaron y llenaron de amor a quien es el amor, pueda yo aprender a  tener un corazón manso, que es la voluntad de nuestro señor Jesucristo… Amén.

DIA PRIMERO

Nuestra señora de la mansedumbre,  a tu paso todo lo llenas de amor y bondad, por eso hoy  con humildad, te ruego pases por mi hogar, en mi familia por falta de un corazón manso, muchas veces le abrimos la puerta al maligno para que entre sembrando rencores y discordias causando división, por eso dulce madre, hoy te entrego mi familia para que tú la bendigas y la fortalezcas en el amor, la armonía y sobre todo que sea una familia fiel a nuestro señor Jesús, amén.

Padre nuestro, ave María y gloria

DIA SEGUNDO

Nuestra señora de la mansedumbre, Hoy te ofrezco el trabajo que el señor en su infinita bondad me ha regalado, y a ti me encomiendo amada señora mía, para que a imitación tuya trate con amor a todas las personas  con las que  me relacione en mi laborar diario,  e igualmente bendícelas  para que nuestras manos unidas trabajen con honestidad y amor para que así no nos falte el sustento para nuestras familias, concédenos ese corazón manso, que cada día agradezca al señor por los bienes que el generosamente nos ofrece, amén.

Padre nuestro, ave María y gloria

DIA TERCERO

Nuestra señora de la mansedumbre, tu reinas en el mundo entero y tu reino es de paz, por eso imploro hoy por la paz del mundo para que tu corazón inmaculado logre desterrar el odio y la venganza que existe entre los pueblos, oro para que el mundo cambie ese corazón endurecido por el pecado y la sed de poder y se vuelvan a Dios con un corazón dócil y manso, que todos vivamos como hermanos miembros del mismo rebaño y dirigidos por el mismo pastor, nuestro señor Jesucristo, amén.

Padre nuestro, ave María y gloria

DIA CUARTO

Nuestra señora de la mansedumbre, oro en este día por la santa iglesia católica, para que reinen las enseñanzas de nuestro maestro, imploro tu asistencia al santo padre y a todos los sacerdotes, para que llenos de la presencia del espíritu santo sepan llevar al pueblo ese mensaje de amor, y que Dios les conceda la mansedumbre de corazón para que así puedan  hacer vida las palabras de Jesús  y se conviertan  en verdaderos pastores fieles a las enseñanzas de nuestro señor Jesucristo, amén.

Padre nuestro, ave María y gloria

DIA QUINTO

Nuestra señora de la mansedumbre, tu eres consuelo de los afligidos y salud de los enfermos, es por eso mi buena madre que hoy imploro tu auxilio por todos los enfermos del mundo, intercede  ante nuestro señor para que pase sanando los quebrantos de salud de todas las personas que se acogen a su infinita misericordia y aun a los  que no creen en ti, pues bien se que tu misericordia se derrama sobre toda la humanidad, amada reina infunde en todos los enfermos la mansedumbre de corazón para que en medio de las tribulaciones sepan aceptar sus sufrimientos ya que estos nos acercan más a Dios, asístelos para que de tu mano busquen consuelo y esperanza en quien es la vida misma, nuestro señor Jesucristo, amén.

Padre nuestro, ave María y gloria

DIA SEXTO

Nuestra señora de la mansedumbre, ruego muy especialmente por los pobres, quienes carecen de los bienes del mundo para que tu siembres en ellos esa semilla de amor y de esperanza en alcanzar los verdaderos bienes, los que solo ofrece nuestro señor, ilumínalos madre para que el maligno con sus engaños no los enceguezca pensando que la felicidad esta en los bienes materiales, enséñanos a agradecer los bienes que el señor generosamente nos concede y a no pedir más de lo necesario, dales dulce madre a los pobres el verdadero pan, el que da la vida eterna el pan que solo da nuestro señor Jesucristo, amén.

Padre nuestro, ave María y gloria

DIA SEPTIMO

Nuestra señora de la mansedumbre, oramos por los gobernantes del mundo, hoy las naciones se encuentran sumergidas en una carrera armamentista que busca solo adquirir cada vez más poder, pero que solo consigue la destrucción de la humanidad, dulce reina de todos los pueblos, siembra en ellos un corazón manso, donde puedan cambiar las armas por educación, alimentos y caminos que nos lleven a la unión de todos los pueblos.

Que tu corazón manso sea pues madre, ejemplo para lograr la paz del mundo y que reine tu inmaculado corazón en este mundo tan necesitado de nuestro señor Jesucristo, amén,

Padre nuestro, ave María y gloria

DIA OCTAVO

Nuestra señora de la mansedumbre, derrama tu misericordia sobre todos los jóvenes que se preparan en sus estudios para construir un mañana mejor, que tu mi dulce reina seas ese modelo de perfección y que ellos aprendiendo de tu corazón manso, aprendan a buscar a Dios en todo, pues tu sabes mi amada que el mundo les ofrece esa sabiduría que muchas veces los llena de soberbia y se olvidan de Dios al creerse autosuficientes, virgen María crea en ellos ese corazón manso,  que se preparen pero siempre llevando delante de ellos  a Dios , que el señor los bendiga y bajo tu manto aprendan a servirle a los demás buscando siempre el bien común en el nombre de Jesucristo nuestro señor, amén.

Padre nuestro, ave María y gloria

DIA NOVENO

Nuestra señora de la mansedumbre, con humildad te suplico tu intersección maternal por la conversión de todos los pecadores, especialmente los que han endurecido su corazón y se niegan a aceptar a Cristo en sus vidas, oro por todos esos pobres huérfanos que por soberbia, orgullo o por ignorancia se niegan a aceptar a esa madre de bondad de amor y de misericordia que nuestro buen Dios nos concedió para ser dulce protectora e intercesora de esta humanidad tan agobiada por el mal que el enemigo a sembrado en el mundo, pero tu mi señora triunfaras y llenaras nuestros corazones de mansedumbre y así el mundo entero vera la gloria y las maravillas de Dios, y bajo tu mirada mi reina de amor la humanidad alabará y bendecirá  por siempre a nuestro señor Jesucristo, amén.

Padre nuestro, ave María y gloria


ORACION FINAL

Mi alma y mi corazón se llenan de gozo al saber que tú, la bienaventurada reina del cielo, la madre de mi señor, la que todo un Dios ha proclamado como reina de todo el universo me conceda el honor inmerecido de llamarme tu hijo, acrecienta en mí el amor y la fidelidad a ti, que nada del mundo pueda oh señora mía desviar mi atención, que solo quiero vivir en ti y para ti, lléname oh señora con ese amor maternal para que pueda cambiar este soberbio corazón por un nuevo corazón a imitación del tuyo dulce señora de la mansedumbre, amén.

Nuestra señora de la mansedumbre………..Rogad por nosotros (3 veces)

Salve y gloria



ORACION A NUESTRA SEÑORA DE LA MANSEDUMBRE

Reina mía y señora mía,  virgen de la mansedumbre, esperanza de los corazones desesperados, angustiados, llenos de orgullo y de soberbia, a ti me encomiendo y me entrego con humildad, para que tú, en tu infinita bondad y amor, tomes mi corazón y lo transformes a imitación del tuyo que es fuente y manantial de ternura, enséñame a ser manso, como tu hijo Jesús nuestro señor, tu mi buena madre observabas todas las cosas y las meditabas en tu corazón, dame señora mía la gracia de poder obrar y tratar a los demás con respeto y no caer en la tentación de llenarme de ira lo cual es contrario a lo que tú quieres de nosotros, mi amado Jesús lo dijo, sed mansos como vuestro padre es manso, por eso  te imploro dulce virgen de la mansedumbre tu misericordia y ayuda, pues soy un ser frágil y débil y solo no puedo, pero confió en que si me abandono en tus brazos bajo tu amparo podre tener un corazón puro y manso que sea digno de ser presentado por tus santas y benditas manos a nuestro señor Jesucristo. Amén.

Gloria al padre………

jueves, 21 de noviembre de 2013

MARÍA EN EL TEMPLO

Dulce Madre nuestra, ayúdanos a saber, como Tú, ofrecernos enteramente a Dios, con todo lo que somos y poseemos y sin reservas ningunas
La niñita María será pronto llevada al templo de Jerusalén.Vi hace algunos días a Ana en un aposento de la casa de Nazaret, teniendo delante de ella a María, ya de tres años de edad y enseñándola a rezar, porque luego vendrían los sacerdotes a examinarla para su admisión  en el colegio del Santuario. Ese día había fiesta en la casa de Santa Ana; como una preparación. Se hallaban allí extranjeros, parientes, hombres, mujeres y niños; también se hallaban presentes tres sacerdotes, uno de Séforis, otro de Nazaret y el tercero de un lugar cercano. Estos sacerdotes habían venido a examinar si la niñita María se hallaba en estado de ir al templo.

Después los vi ponerse en marcha al amanecer. La niñita María deseaba con ardor llegar al templo; salió de la casa con toda ligereza y fue a colocarse junto a las bestias de carga; después de algunos días de viaje llegaron a Jerusalén.

Bien temprano Joaquín se dirigió al templo con los otros hombres, más tarde María fue llevada allí también por su madre con un acompañamiento solemne. Ana y María de Helí con su hija María de Cleofás iban adelante. Las seguía la santa niña  con su saya y capa azul celeste con brazos y cuello adornados de guirnaldas, llevando en la mano una antorcha engalanada de flores. A cada lado de María  marchaban tres niñas con iguales antorchas y vestidos blancos bordados de oro. Como María, también ellas llevaban capas de color azul claro, guirnaldas de flores y pequeñas coronas alrededor del cuello y de los brazos. Enseguida iban las otras vírgenes y niñitas, todas vestidas de gala pero sin uniformidad; cerraban la marcha las demás mujeres.

Cuando llegó el grupo descrito antes, vi a varios servidores del templo ocupados en abrir con grandes esfuerzos una puerta muy grande y muy pesada, brillante como el oro y sobre la cual estaban esculpidas algunas cabezas, racimos de uvas y manojos de espigas: Era la puerta Dorada. El séquito pasó por esa puerta y para llegar a ella, tuvieron que subir por cincuenta gradas; no sé si entre ellas había algunos intervalos de piso plano. Quisieron conducir de la mano a María pero, ella lo rehusó y llena de júbilo y entusiasmo, subió las gradas rápidamente y  sin  tropezar. Todos  se  hallaban  vivamente impresionados. Después  del sacrificio, arreglaron un altar portátil cubierto o sea, una mesa de sacrificio con gradas. Zacarías y Joaquín con otro sacerdote, vinieron del patio de los presbíteros a éste altar, ante el cual estaban un sacerdote y dos levitas con rollos de papel y todo aparejo para escribir. Un poco a la espalda de María, se hallaban las niñas que la acompañaban; ella se arrodilló sobre las gradas, Joaquín y Ana extendieron las manos sobre la cabeza de su hija, el sacerdote le cortó algunos cabellos que fueron quemados en un bracero. Los padres pronunciaron ciertas palabras por las cuales ofrecían a su hija, palabras que los dos levitas escribieron. Entretanto las niñas cantaban el salmo 44 y los sacerdotes el salmo 49 y los niños acompañaban con sus instrumentos. Entonces dos sacerdotes tomaron a María de la mano y subiendo por muchas gradas, la pusieron en un sitio elevado del muro que lo separaba del vestíbulo del santuario. Colocaron a la niña en una especie de nicho situado en la mitad de este muro de modo que ella podía ver en el templo donde se hallaban en el orden muchos hombres que me parecieron consagrados a éste santo edificio. Dos sacerdotes estaban a los lados de la niña y sobre las gradas había otros dos que recitaban en voz alta las oraciones prescritas en los rollos. Por otro lado del muro, un anciano príncipe de los sacerdotes estaba de pie junto a un altar, en un sitio tan elevado que apenas podía vérsele la mitad del cuerpo. Lo vi ofrecer el incienso cuyo humo se esparció alrededor de María. Los presbíteros tomaron las coronas con que la niña rodeaba sus brazos y la antorcha que llevaba en la mano y se las dieron a sus compañeras. Le colocaron sobre la cabeza una especie de velo moreno y haciéndola bajar por unas gradas, la condujeron a una sala vecina donde otras seis vírgenes del templo mayores que ella vinieron a recibirla esparciéndole flores a su paso. Seguíanla sus maestras, Noemí hermana de la madre de Lázaro, la profetiza Ana y otras más. Los sacerdotes recibieron entre sus manos a la niña y después de esto, se retiraron. Se hallaban también allí el padre y la madre de la niña y sus más próximos parientes. Acabándose los cánticos sagrados, la niña se despidió de su familia. Joaquín sobretodo se hallaba sumamente conmovido; tomó a María en sus brazos, la estrechó contra su corazón y le dijo bañado en lágrimas: “Acuérdate de mi alma delante de Dios”. Entonces María con la maestra y muchas niñas se dirigió a la habitación de las mujeres en la parte septentrional del templo. Ellas ocupaban piezas que habían sido construidas en sus gruesos muros. Podían ellas por medio de pasajes y  escaleras, subir a pequeños oratorios colocados cerca del santuario del Santo de los Santos. Vi a la santa Virgen en el venerado edificio, ya en el colegio con las demás niñas, ya en su aposento, progresando siempre en el estudio, en la oración y en el trabajo. Hilaba, tejía, hacía encajes para el servicio del templo, lavaba los paños y limpiaba los vasos. Muchas veces la vi  rezar  y aparte de las oraciones prescritas por las reglas del colegio, la vida de María era un anhelo incesante de la Redención y una continua oración interior; pero hacía todo eso de un modo pacífico y secreto. Cuando todos dormían, ella se levantaba de la cama e invocaba a Dios. Muchas veces la vi bañada en lágrimas e inundada de la Luz durante la oración, oraba con velo. Se ocultaba de igual modo con el velo cuando hablaba a los sacerdotes o cuando bajaba a una sala contigua al templo para recibir el trabajo que debía ejecutar o bien, entregar el ya hecho. Vi a la santa Virgen frecuentemente en el templo arrebatada en éxtasis en oración; parecía que su alma no se hallaba en la tierra y a menudo recibía consuelos celestiales. Ardientemente suspiraba por el cumplimiento de la promesa y en su humildad apenas se atrevía a formar el deseo de ser la última criada de la Madre del Redentor. La maestra que cuidaba de María, de llamaba Noemí hermana de la madre de Lázaro y tenía cincuenta años. De ésta, aprendía María a trabajar y con ella andaba cuando limpiaba los vasos y paños manchados con la sangre de los sacrificios o cuando dividía o preparaba ciertas porciones de la carne de las víctimas reservadas para los sacerdotes y mujeres del templo. Difícil era que los sacerdotes desconocieran del todo los destinos que la Providencia le había asignado a María. Su conducta, la gracia que la adornaba y su discreción extraordinaria eran tan notables desde su infancia, que ni su extremada humildad bastaba para ocultarlas enteramente.


Beata Ana Catalina Emmerick 

21 DE NOVIEMBRE, PRESENTACIÓN DE MARÍA EN EL TEMPLO

“Oye, hija, mira y tiende tu oído y olvida tu pueblo y tu casa paterna” (Sal. 44, 11)

¡Oh María!, presenta Tú mi ofrenda y mi vida al Señor 
¡Oh amada de Dios, amabilísima niña María! Ojalá pudiese hoy ofrecerte los primeros años de mi vida, para dedicarme todo a tu servicio, ¡Santa y Dulcísima Señora mía!, así como Tú te presentaste en el Templo y te consagraste toda a la gloria y al amor de tu Dios. Pero no llego a tiempo, después de haber perdido tantos años en servir al mundo y a mis caprichos, casi olvidado de Ti y de Dios. ¡Desdichado el tiempo en que no te amé! Pero más vale tarde que nunca. Así, pues, ¡oh María!, me presento hoy a ti y me ofrezco todo entero a tu servicio para todo el tiempo, poco o mucho, que me quede por vivir en esta tierra; y como Tú, renuncio a todas las criaturas y me dedico enteramente al amor de mi Creador.

San Alfonso María de Ligorio

jueves, 14 de noviembre de 2013

PEQUEÑOS ROSARIOS DE FERVOR - ROSARIO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN (en las tentaciones)


Son muy fáciles de rezar, en los ratos libres que hay en los  viajes, en el trabajo, y muy eficaces para obtener el amor de la Santísima Virgen María, nuestra Santa Madre... por la conversión de los pecadores... gracias escogidas...

En las cuentas pequeñas:

Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos

En las cuentas grandes:

Gloria al Padre, al Hijo... etc...

Y sobre la Cruz:

ORACIÓN DE SAN BERNARDO

Acordaos, Oh piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
Oh Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, Oh Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente.

Así sea

sábado, 9 de noviembre de 2013

A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, POR NUESTROS DIFUNTOS

María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor
Oh Dios que concedéis el perdón de los pecados y queréis la salvación de los hombres, imploramos vuestra clemencia en favor de todos nuestros hermanos, parientes y bienhechores que partieron de este mundo, para que, mediante la intercesión de la bienaventurada Virgen María y de todos los Santos, hagáis que lleguen a participar de la bienaventuranza eterna; por Jesucristo, nuestro Señor.

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

jueves, 7 de noviembre de 2013

EL AMOR DE MARÍA HACÍA NOSOTROS, ES SU SUFRIMIENTO

Al pie de la Cruz, junto a María, a la que el amor y el dolor hicieron Reina de los Mártires, aprendamos el secreto del amor fuerte
El alma más fuerte en el parecer, es la más fuerte en el amor.

Ninguna criatura en el mundo amó ni amará más a Dios que María Santísima y ninguna fue ni será más fuerte que ella en el sufrimiento. Hela al pie de la Cruz. Es Madre y asiste voluntariamente al atroz suplicio del Hijo; ve los clavos hundirse en las carnes, oye los golpes sordos del martillo, ve la cabeza coronada de espinas buscar en vano un instante de reposo en el duro leño, ve alzarse la Cruz y al Hijo colgar suspendido entre la tierra y el cielo, desfigurado por el dolor, sin el más pequeño alivio.

María tiene el corazón traspasado, y con todo, repite su fiat con la misma plenitud con que lo pronunció al anuncio jubiloso de su maternidad, y en el amor encuentra ánimo para ofrecer al Hijo amado por la salvación de sus verdugos. ¿Qué madre podrá emular la fortaleza de la Virgen? Y sin embargo, su sacrificio supera inmensamente el sacrificio de cualquier madre, porque sólo ella puede decir: el Hijo que inmolo es mi Dios.

lunes, 4 de noviembre de 2013

LA DEVOCIÓN A MARÍA, ENTRE LOS FIELES DIFUNTOS

¡Oh Señor Dios Omnipotente!, os ruego por la Sangre Preciosa que manó del costado de vuestro Divino Hijo Jesús, en presencia y con extremo dolor de su Santísima Madre, que libréis a las almas del Purgatorio y, particularmente, entre todas, a la que haya sido más devota de esta gran Señora, para que pronto vaya a vuestra gloria a alabaros en ella, y a ella en Vos, por todos los siglos de los siglos. Así sea.

sábado, 2 de noviembre de 2013

ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN POR LOS DIFUNTOS

¡Oh Cristo!, al llegar la hora de partir ya de esta vida, la palma de la victoria, concédeme por María 
Piadosa Madre del Carmelo, protectora de todos los que sufren y de quienes se purifican para participar en el gozo celestial, escucha nuestras oraciones.

Te encomendamos a nuestros hermanos ya fallecidos y a todas las benditas almas del purgatorio.

Intercede ante tu Hijo Jesucristo nuestro Salvador, para que sea con ellos juez misericordioso y les perdone las culpas que en su fragilidad cometieron.

Vela por quienes seguimos en este mundo y concédenos la gracia de amarte y honrarte para siempre para que tú nos guíes a tu Hijo y con Él participemos de la gloria eterna.

Concédele Señor el descanso eterno a todas las benditas almas. Brille para ellas la luz perpetua. Por la misericordia de Dios descansen en paz todos nuestros hermanos difuntos. Amén.