Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

viernes, 11 de octubre de 2013

MATERNIDAD DE MARÍA

María, Madre de Dios, recibe mis humildes obsequios y haz que también yo pueda gozar de los dulces frutos de tu maternidad divina
Tu nombre, ¡oh Madre de Dios!, está lleno de todas las gracias y bendiciones divinas. Tú has llevado en tu seno al que los cielos no pueden contener. Tú has alimentado al que todo lo sustenta. El Señor del universo ha querido tener necesidad de Ti, habiéndole Tú dado esa carne que antes no tenía. ¡Gózate, oh Madre y Esclava de Dios, gózate! Tú tienes por deudor al que da el ser a todas las criaturas; nosotros todos somos deudores de Dios, pero Dios es deudor tuyo.

¡Oh Santísima Virgen! Tú tienes mayor bondad, mayor caridad que todos los otros santos y más que todos ellos has subido al trono de Dios, porque eres su Madre. Te suplico, pues, yo que celebro tus glorias y alabo tu excelsa bondad, que te acuerdes de mí y de mis miserias.

San Metodito

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