Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

domingo, 29 de septiembre de 2013

SEÑORA, VIRGEN Y REINA DEL CIELO


Quien tuviere por  Señora
la Virgen, Reina del
Cielo, no tenga ningún recelo.

Pues a flacos corazones
con su gracia torna fuertes,
hace vidas de las muertes,
y es llave de las prisiones,
quien de sus intercesiones
alcanzare algún consuelo,
no tenga ningún recelo.

Siempre vive sin tristura,
quien La tiene devoción;
de muy gran consolación
la vista de su figura;
el que servirla procura
con amor en este suelo
no tenga ningún recelo.

A quien Ella de asadía
no teme ningún temor,
y si tiene algún dolor,
se le vuelve en alegría.

JUAN DEL ENCINA

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