Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

martes, 24 de septiembre de 2013

BEATAE MARIAE VIRG. A MERCEDE

Esperanza de los cautivos, ¡ruega por nosotros!
Conocida primeramente con el nombre de Orden de Santa Eulalia para el rescate de los cautivos, la Orden de Nuestra Señora de la Merced (mercedes quiere decir rescate) fue creada en el siglo XIII; se había propuesto como fin el rescate de los cristianos presos de los musulmanes. En el siglo XV se atribuía su fundación a San Pedro Nolasco y a San Raimundo de Peñafort, a quienes se apareció la Santísima Virgen, tomando la obra bajo su protección. La fiesta del 24 de septiembre conmemora esta aparición; celebrada primeramente por la Orden, fue extendida a la Iglesia universal en 1696.

ORACIÓN

Oh Dios, que, por medio de la gloriosa Madre de tu Hijo, te has dignado dotar a la Iglesia con una nueva familia que librase a los fieles cristianos del poder de los sarracenos; haz que por los méritos e intercesión de aquella a quien devotamente veneramos como fundadora de tan grande obra, nos veamos libres de todos los pecados y del cautiverio del demonio Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor Amén.

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