Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 29 de mayo de 2013

MES DE MAYO, MES DE LAS FLORES, MES DE MARÍA

DOLORES DE MARÍA

Contempla a María al pie de la Cruz.
¡Dadme a sentir vuestro dolor, Virgen María!
Después que la Virgen hubo recibido en sus brazos el cuerpo lacerado de su adorado Hijo Jesús, apretóle fuertemente en su pecho, metió su cara entre las espinas de la sagrada cabeza, juntóse rostro con rostro, tiñóse la cara de la Madre con la Sangre del Hijo, y regóse la del Hijo con las lágrimas de la Madre¡Oh Virgen Santísima! ¡qué diferente abrazo es éste a los que dabais a Jesús en el portal de Belén y camino de Egipto!... ¡oh Belén y Jerusalén! ¡qué diferentes días y recuerdos traéis a su memoria!...  Contempla esta Virgen, muda y silenciosa, el destrozo sangriento que en aquel Cuerpo Sacratísimo habían hecho mis pecados; miraba los huesos desencajados, besaba los agujeros de las manos y enderezaba los dedos encogidos… Registraba con amor y solicitud maternal las llagas del cotado y de los pies, quedando su espíritu herido con la vista de estas llagas, lleno de amargura y embriagado con ajenjos, y después de haber adorado las llagas, limpiado el rostro y quitado la corana de espinas, recogióla con los clavos como haz de mirra muy amarga y joyel muy precioso… Lloraban entretanto las santas mujeres, lloraban aquellos nobles varones, lloraban todas las criaturas, y los cielos y la tierra acompañaban el llanto de la Virgen Madre… Lloraba sobre todo el Discípulo amado, lloraba la Magdalena penitente, regando y lavando con lágrimas el cuerpo de su Señor… ¿Y tú no llorarás, alma mía, que con tus culpas eres la causa principal de estas lágrimas?

Llegada la hora de la sepultura, ungieron con la mirra el Santo Cuerpo, lo envolvieron en una sábana limpia y la cabeza en un sudario, y puesto encima de un lecho caminan con Él toda aquella devota compañía de mujeres llorando, con la Madre del Difunto, al lugar del sepulcro, y allí depositan aquel precioso tesoro… Únete a tan devota y atribulada comitiva, y llora con tu Madre la Virgen María, ya que eres la causa de su llanto con tus pecados.

El sepulcro se cubrió con una losa, y el corazón de la Madre con una obscura niebla de tristeza… Allí de despidió por última vez de su Hijo, allí comienza a sentir su soledad, allí queda sepultado su corazón, donde lo está su tesoro… Allí María queda sola… ¡Oh Madre desolada! ¡Oh Virgen afligida! Grande como el mar es tu quebranto; ¿quién te consolará?... Aceptad, Madre mía, mi consuelo, si en algo puede serviros en medio de vuestro dolor; soy vuestra hija, aunque pecadora. No me desechéis, Madre mía de mi alma, y Madre de Dolores por mi amor.

Fruto.- No pasaré día sin agradecer a María, mi Madre, lo que padeció por mí, compadeciéndola en sus penas.

lunes, 27 de mayo de 2013

MAYO... MES DE MARÍA

Regína  Sacratíssimi Rosárii, ora pro nobis! 

¡Virgen Inmaculada!, que concebida sin pecado, enderazastéis hacia Dios todos los movimientos de vuestro Purísimo Corazón, siempre dócil a su divino querer; alzanzadme que, aborreciendo de todo corazón la culpa, aprenda de Vos a vivir resignado en la Santa Voluntad del Señor.

domingo, 26 de mayo de 2013

¡OH VIRGEN MARÍA!, MADRE DE CRISTO SACERDOTE


¡Oh Virgen María!, Madre de Cristo Sacerdote
cuida a tus hijos sacerdotes y hazlos fieles ministros de tu Hijo. 


Madre toda pura e Inmaculada, preserva con tu pureza a tus sacerdotes. Que no se dejen vencer por el pecado, y sus vidas sean sal y luz de la tierra.


Madre Virgen y sin pecado, custodia con tu humildad a tus sacerdotes. Que no haya en ellos soberbia ni arrogancia, que solo busquen la gloria de tu Hijo. 


Madre de Dios y Madre de los hombres, rodea con tu amor a tus hijos sacerdotes. Que no se busquen ni se sirvan a sí mismos, que sean servidores de sus hermanos.


Madre asunta al cielo y reina, intercede por todos los sacerdotes. Que su afán no esté en la tierra y caminen con su pueblo hacia el cielo. 


Madre Corredentora y mediadora, defiende del mal a tus sacerdotes. Que no entreguen su corazón al mundo sino a la vida de oración y de la gracia.

sábado, 25 de mayo de 2013

EL MALIGNO ENEMIGO, HUYE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


Es cierto. No se aleja el demonio cuando la persona comulga. Se queda ahí quieto, aunque supongo que tremendamente incómodo. A veces, durante un exorcismo, coloco sobre la cabeza del poseído una forma consagrada y pregunto: "¿Sabes lo que tienes ahí?". Y contesta: "Sí, está Él", y ni se inmuta. Sin embargo, he descubierto algo curiosísimo: el demonio se descontrola en rabia desesperada cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen, como un escapulario, o si rezo oraciones de la Virgen. ¡A María le tiene un odio impresionante! Entonces sí se revuelve, no lo puede soportar. ¡Huye como de la peste!
¿Y eso por qué?
Porque se siente profundamente humillado. El saberse obligado a hincar la rodilla ante una mujer, la Madre de Cristo... ¡Ah! No puede con eso. Las oraciones a la Virgen durante un exorcismo son extraordinariamente poderosas a mi favor... También ocurre con las reliquias que han pertenecido a algunos Santos. Yo suelo utilizarlas con mucha frecuencia, porque no las puede soportar. Suele 'salir' despavorido por la misma razón: la humillación de la obediencia a la que le obliga Nuestro Señor, que le induce a doblegarse ante un hombre, no ante un ángel o ante Dios mismo: ante un hombre que ha sido santo. Me ocurre mucho con las reliquias que utilizo del padre Pío de Pietrelcina, a quien tengo especial devoción. Sale huyendo ante las oraciones y las invocaciones que hago sobre él.  ¿Sabe que lo conocí siendo yo muy jovencito? ¡Le tiraba de la barba y él se partía de risa! Yo le adoraba, era una persona de una bondad hiperbólica, un hombre de Dios de pies a cabeza. Un gran santo de nuestro mundo.

Padre Gabrielle Amorth

miércoles, 22 de mayo de 2013

ERA NECESARIO...


"Era necesario que Aquella que en el parto había conservado ilesa su virginidad conservase también sin ninguna corrupción su cuerpo después de la muerte. Era necesario que Aquella que había llevado en su seno al Creador hecho niño, habitase en los tabernáculos divinos. Era necesario que la Esposa del Padre habitase en los tálamos celestes. Era necesario que Aquella que había visto a su Hijo en la Cruz, recibiendo en el corazón aquella espada de dolor de la que había sido inmune al darlo a luz, lo contemplase sentado a la diestra del Padre. Era necesario que la Madre de Dios poseyese lo que corresponde al Hijo y que por todas las criaturas fuese honrada como Madre y sierva de Dios"

San Juan Damasceno

lunes, 20 de mayo de 2013

CREDO MARIANO DEL CRISTIANO


Creo que la Madre de Dios es también mi Madre.
Creo que soy hijo de la Madre del Redentor.
Creo, ¡Oh Virgen Auxiliadora! de tu mirada no se aparta jamás de mí.
Creo que los que te honran poseerán la vida eterna.
Creo que gozas cuando te llamo.
Creo que comprendes plenamente mi llamada.
Creo que lo que me niegas, me lo niegas por amor maternal.
Creo que te preocupas cuando me ves sufrir.
Creo que te alegras cuando me arrepiento de mis pecados.
Creo que curas mis heridas cuando te lo permito.
Creo que no dejas de ayudarme aun en momentos de mala voluntad mía.
Creo que me amas con amor de preferencia cuando trato de ser mejor.
Creo que me amas con amor de misericordia cuando me dejo vencer por el mal.
Creo que me quisiste desde el primer momento de mi vida.
Creo que te amaré por toda la eternidad.
Creo que cuando Dios quiere hacer santa a una persona la hace más devota de la Virgen María.
Creo que si como los latidos del corazón son señal segura vida, así, invocar con frecuencia a la Madre de Dios es señal de vida eterna.
Creo que si tengo fe en María Auxiliadora, veré lo que son milagros.
Creo que en asuntos de salud la Santísima Virgen puede hacerlo que no pueden obtener los médicos.
Creo que lo primero que me pide la devoción a María Santísima es luchar contra el pecado.
Creo que una devoción a la Virgen María en la que no se consiga la enmienda de mi vida, no es grata del Señor.
Creo que cuando María ruega, todo se obtiene, nada se niega.
Creo que jamás se ha oído decir que alguno haya invocado con fe a la Madre de Dios y haya sido abandonado.
Creo que tengo una Madre que no se me va a morir: María.
Creo que si digo varias veces cada día:

“María Auxiliadora, ruega por nosotros”

obtendré maravillosos favores que necesito.
Creo que si rezo con Fe a la Virgen María, llegará pronto el tiempo en que el demonio no logrará que yo cometa ni un solo pecado deliberado.
Creo que María, como en Caná, se da cuenta cada día de lo que necesitamos y ruega a Jesús por nosotros.
Creo que nada es imposible para quien tiene fe; que todo es posible para quien cree sir dudar.

Padre Eliécer Sálesman

sábado, 18 de mayo de 2013

PREDICAR LA DEVOCIÓN A MARÍA


Por lo que mira al provecho de los fieles, dice San Anselmo que habiendo sido el Sacrosanto Seno de María el camino del Señor para salvar a los pecadores, no puede ser que al oír las predicaciones sobre María no se conviertan y se salven los pecadores. Y si  todas las gracias se dispensan sólo por manos de María y que todos los que se salvan sólo se salvan por mediación de esta divina Madre, se ha de concluir necesariamente que de predicar a María y confiar en su intercesión depende la salvación de todos. Así santificó a Italia San Bernardino de Siena; así convirtió provincias Santo Domingo; así San Luis Beltrán en todas sus predicaciones no dejaba de exhortar a la devoción a María; y así tantos y tantos.

El P. Séñeri el joven, célebre misionero, en todas sus misiones predicaba sobre la devoción a María, y a ésta la llamaba su predicación predilecta. Y nosotros en nuestras misiones, en que tenemos por regla inviolable el no dejar nunca el sermón de la Señora, podemos atestiguar con toda verdad que ninguna predicación produce tanto provecho y compunción en los puebloscomo ésta de la Misericordia de María. Digo “de la Misericordia de María” porque, como dice san Bernardo: 

“Alabamos su humildad, admiramos su virginidad, pero a los indigentes les sabe más dulce su misericordia: a la misericordia nos abrazamos con amor, la recordamos con frecuencia y más a menudo la invocamos”.

Piadoso lector, si como lo espero, es de tu agrado esta mi obrita, te ruego me encomiendes a la Virgen santa para que me dé una gran confianza en su protección. Pide para mí esta gracia, que yo pediré para ti también, quien quiera que seas que me hagas esta caridad, las mismas gracias. Dichoso el que se aferra con amor y confianza a estas dos áncoras de salvación, quiero decir a Jesús y a María; ciertamente que no se perderá.
Digamos, pues, de corazón juntos, lector mío, con el devoto Alonso Rodríguez: 

“Jesús y María, mis dulcísimos amores, por vosotros padezca, por vosotros muera; que sea todo vuestro y nada mío”

Amemos a Jesús y a María y hagámonos santos, que no hay mayor dicha que podamos esperar y obtener de Dios.

San Alfonso Mª. de Ligorio
"LAS GLORIAS DE MARÍA"

viernes, 17 de mayo de 2013

LA MIRADA DE NUESTRA MADRE MARÍA

¡Dentro de esa mirada no se camina; se vuela!
¡Qué mirada! Ninguna es tan límpida, tan franca, tan pura, tan acogedora. Mientras más se camina dentro de esa mirada, tanto más atrae hacia un indescriptible ápice interior y profundo.

Es precisamente este ápice, donde se conjugan todas las perfecciones, lo que veo levantarse al fondo de esa mirada. Ápice desde lo alto del cual un imperativo cristalino, categórico, irresistible, excluye toda forma de mal, por más ligera y menuda que sea. Puede alguien pasarse la vida entera caminando dentro de esa mirada, sin llegar jamás a ese ápice.

¿Caminata inútil? No.

Dentro de esa mirada no se camina; se vuela. No se pasea; se peregrina. Cuando el peregrino cierra los ojos, juzga verla a la manera de una luz en los más profundo de sí mismo.

Tengo la impresión de que, si durante toda la vida fuera fiel en ese vuelo, cuando cierre definitivamente los ojos, esta luz brillará en el fondo de su alma por toda la eternidad.

Lector; te invito a que hagas a tu vez esta magnífica peregrinación
dentro de la mirada de la Virgen. Reza entonces por ti.

Reza por la Santa Iglesia perturbada y atormentada como nunca.

PLINIO CORREA DE OLIVEIRA

domingo, 12 de mayo de 2013

SANTA MARÍA ROSA MÍSTICA - MATER ECCLESIAE

Rosa Mystica, ora pro nobis!

Virgen Inmaculada, Rosa Mística, en honor de tu Divino Hijo nos postramos delante de Ti, imploramos la misericordia de Dios. No por nuestros méritos, sino por la bondad de tu Corazón Maternal concédenos ayuda y gracia con la seguridad de escucharnos.

Avemaría...

Rosa Mística, Madre de Jesús. Reina del Santo Rosario y Madre de la Iglesia, del Cuerpo Místico de Cristo, te pedimos concedas al mundo, rasgado por la discordia, la unidad, la paz y todas aquellas gracias que puedan cambiar los corazones de todos tus hijos.

Avemaría...

Rosa Mística, Reina de los Apóstoles, haz que alrededor de los altares eucarísticos, surjan muchas vocaciones sacerdotales y religiosas para difundir con la santidad de su vida y con celo apostólico, el Reino de tu Hijo Jesús por todo el mundo. Derrama sobre nosotros tus gracias celestiales.

Avemaría....

Rezar la Salve

María Rosa Mística Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

sábado, 11 de mayo de 2013

miércoles, 8 de mayo de 2013

NUESTRA SANTÍSIMA MADRE MARÍA, ES REINA CON SU BENDITO HIJO JESÚS

adveniat regnum tuum adveniat per mariam!
Habiendo sido exaltada la Virgen María como Madre del Rey de reyes, con toda razón la Santa Iglesia la honra y quiere que sea honrada por todos por el título glorioso de Reina. Si el Hijo es Rey, dice San Atanasio, con toda razón la Madre debe tenerse por Reina y llamarse Reina y Señora. Desde que María, añade San Bernardino de Siena, dio su consentimiento aceptando ser Madre del Verbo Eterno, desde ese instante mereció ser la Reina del Mundo y de todas las criaturas. Si la carne de María, reflexiona San Arnoldo Abad, no fue distinta de la de Jesús, ¿cómo puede estar la Madre separada del Reinado de su hijo? Por lo que debe pensarse que la Gloria del Reinado no sólo es común entre la Madre y el Hijo, sino que es la misma.

Y si Jesús es Rey del Universo, reina también lo es María. De modo que, dice San Bernardino de Siena, cuantas son las criaturas que sirven a Dios, tantas son las que deben servir a María, ya que los ángeles, los hombres y todas las cosas del Cielo y de la Tierra, estando sujetas al dominio de Dios, están también sometidas al dominio de la Virgen. Por eso el abad Guérrico, contemplando a la Madre de Dios, le habla así: “Prosigue, María, prosigue segura con los bienes de tu Hijo, gobierna con toda confianza como Reina, Madre del Rey y su Esposa”. Sigue pues, oh María, disponiendo a tu voluntad de los bienes de tu Hijo, pues al ser Madre y Esposa del Rey del Mundo, se te debe como Reina el imperio sobre todas las criaturas.


San Alfonso Mª. de Ligorio
"Las Glorias de María"

sábado, 4 de mayo de 2013

MES DE MAYO, MES DE LAS FLORES, MES DE MARÍA

AMEMOS A LA INMACULADA

¡Gloria a María, Hija del Padre!
¡Gloria a María, Madre del Hijo!
¡Gloria a María, Esposa del Espíritu Santo!
Contempla a María que te dice: Hija, si soy tu Madre, ¿dónde está mi honor? Dadme un corazón agradecido a vuestras bondades, ¡oh María!

¿Qué es María para Dios? Es la hija más amada de Dios Padre… Por eso le dio todo poder en el cielo, en la tierra y en los infiernos… Es la Madre más honrada de Dios Hijo… que quiso elevarla a la dignidad infinita de Madre de Dios… Es la Esposa más privilegiada de Dios Espíritu Santo… Por eso le comunicó un amor el más subido, y la enriqueció con toda clase de gracias, dones y excelencias… Virgen y Madre Inmaculada, purísima sin igual… Sólo Dios es superior a María… Todo lo demás, Ángeles, Santos, criaturas todas, le son inferiores… Esta es tu Madre, ámala, pues; admira y reverencia tan incomprensible grandeza.

¿Qué es María para ti? Es la Madre más tierna, más solícita de tu felicidad… y por lo mismo tu vida… dulzura… y esperanza… No puedes vivir en gracia y perseverar sin amar a María… Es María la respiración del alma cristiana… ¿Amas a María?... ¿La invocas a menudo? En esto conocerás si vives la vida de la gracia, y tus adelantos en la virtud y perfección.

En este valle de lágrimas, en este lugar de destierro nadie vive sin penas, sin gustar grandes amarguras de desengaños… ¿No es verdad?... Pero en estos casos duros, ¿es María tu dulzura?... ¡Ah! Quizás no te acuerdas que en el cielo tienes tan dulce Madre, y vives por ello llena de desabrimiento, de despecho y desolación… ¡Pobrecilla! Vuelve, vuelve al seno de la mejor de las Madres… llama a María Inmaculada, invócala con confianza, y renacerá en tu alma la fe… la confianza… la caridad… la paz… el perdón.

Es María tu mejor esperanza después de Dios. ¿Qué esperas de María? ¿Esperas alcanzar por su medio el perdón de tus pecados, la gracia de la perseverancia, ver, por fin, a Jesús después de este destierro?... Examina tu corazón y persuádete, que nunca te excederás en amar a María, en honrarla, en imitarla y extender su devoción… Jesús te va delante con su ejemplo… Ningún mortal, por más que haga, podrá honrar más a María tanto como la honro el Hijo de Dios. ¡Oh María, Madre querida de mi corazón, vida, dulzura y esperanza mía; en la vida, en la muerte, en el tiempo y en la eternidad mostrad que sois mi Madre!… En todos mis peligros y tentaciones os invocaré con confianza, y saldré siempre victoriosa de mis enemigos… ¿No es verdad, Madre mía de mi alma, María Inmaculada?

¿Qué eres tú para tu Madre María? Hija ingrata tal vez… carga molesta… nueva cruz… quizá espada de dolor que lacera su pecho… ¿Y tendrás corazón, para lacerar otra vez el Corazón Inmaculado de María clavándole nuevas espadas de dolor?... ¿Tendrás corazón para cometer tan enorme crimen?... Pues sábete que esto has hecho y estás haciendo cuantas veces cometes un pecado mortal. Madre mía de mi alma, María, Madre de mi corazón, piedad y perdón; no quiero, no, hundir más en vuestro amoroso pecho nueva espada cruel, sino arrancárosla todas para calmar vuestro dolor… Así lo haré en adelante, Madre querida, con mi conducta cristiana, con mi modestia y celo por la salvación de las almas. Amén


Fruto.- No pasaré día sin encomendarme a María rezándole a su pureza tres Avemarías. Ayunaré o a lo menos guardaré abstinencia todos los sábados y vigilias de sus festividades, y haré que otros la amen de corazón. Cada día, en cuanto lo consientan mis ocupaciones, le rezaré el Santo Rosario.

miércoles, 1 de mayo de 2013

MES DE MAYO A LA SANTÍSMA VIRGEN MARÍA (todos los días)

Inmaculada Concepción. Patrona de Herencia (Ciudad Real)
Oración preparatoria para todos los días. Días 1º, 2º, 3º y 4º. Oración final para todos los días. AQUÍ

Días 5º, 6º, 7º, 8º, 9º y 10º. AQUÍ

Días 11º, 12º, 13º, 14º, 15º, 16º, 17º, 18º, 19º y 20º. AQUÍ 

Días 21º, 22º, 23º, 24º, 25º, 26º, 27º, 28º, 29º, 30º y 31º. AQUÍ

MES DE MAYO, MES DE LAS FLORES, MES DE MARÍA

LA MADRE DE DIOS ES MI MADRE. CONFIANZA EN MARÍA

Mira a Jesús que te dice: Quiero que mi Madre sea tu Madre. Mostrad, ¡oh María!, que sois mi Madre
La Madre de Dios es mi Madre. ¡Madre mía de mi alma, Madre de mi corazón!... Jesús al morir me ha dado a María por Madre, y su última voluntad otorgada en testamento tan solemne es irrevocable. Él me dijo: “He ahí a tu Madre” y desde aquella hora la acepté por mía. ¡Bendito Jesús, bendita Madre, feliz hija! ¡La Madre de Dios es mi Madre, Madre mía de mi alma, Madre mía de mi corazón! ¿Qué entendimiento humano ni angélico podrá comprender tanta dicha? ¿Qué corazón podrá saborear la dulzura que encierran estas palabras misteriosas, palabras del alma, palabras del corazón?... ¡La Madre de Dios es mi Madre!... Luego soy hija de María, hermana de Jesucristo, hija de Dios… ¿Puedo apetecer mayor dicha, mayor honra, más encumbrada dignidad?... Feliz mil veces si sé aprovecharme de ella, y llevar con honra, por mi conducta cristiana, títulos tan divinos… ¡Oh María! Mostrad que sois mi Madre en mis tentaciones y peligros, que yo quiero mostrarme hija vuestra por mi modestia, pureza, caridad y humildad.

La Madre de Dios es mi Madre… ¡Qué motivos de confianza! Como niña tierna, cuando algo me falte para mi felicidad temporal o eterna, iré a mi Madre, la Virgen María, y diré: Mostrad que sois mi Madre; me falta pan, trabajo y virtudes… dádmelo… No tengo vino de caridad, y Vos, como en las bodas de Caná, me habéis de socorrer, que ya estáis acostumbrada a socorrer necesidades, porque también fuisteis pobre y necesitada como yo… ¡Qué gozo y fortaleza dará a mi alma en la tentación el recordar que la Madre de Jesús es mi Madre!... ¡Qué consuelo y dulcedumbre derramará en mi corazón al verme afligida al exclamar: La Madre de Dios es mi Madre!... ¡Qué confianza renacerá en mi pecho en las dudas al invocar a la Madre de Dios por mi Madre!

Verdaderamente soy feliz, porque tengo una Madre que no me puede faltar, porque tengo una Madre la más buena, la más Santa, la más amante y amada de Dios… que puede socorrerme en todas mis necesidades, porque es todopoderosa; que sabe y quiere socorrerme, porque es buena, porque es Madre de Dios y es mi Madre… ¡Feliz de mí! En mis alegrías y pesares, en mis dudas y resoluciones, en las caídas y en las tentaciones, en la vida y en la muerte podré siempre exclamar con la confianza de ser oída: ¡Madre, Madre, Madre mía de mi alma, Madre mía de mi corazón, soy vuestra hija, socorrerme, salvadme!… ¡Oh María, Madre de Dios y Madre mía! Vos sois la vida y la esperanza mía… Con esta confianza ¡Oh María, Madre de Dios y Madre mía! Viviré en paz y moriré gozosa hasta daros un eterno y cariñoso abrazo en el cielo, al ver que por vuestra intercesión soy salva, repitiendo con todos lo Bienaventurados: Verdaderamente la Madre de Dios ha sido, es y será siempre mi Madre, Madre mía de mi alma, Madre de mi corazón… Fiat, fiat, fiat .

Fruto.- En las tentaciones y al dar la hora rezaré un Avemaría y la jaculatoria “Bendita sea tu Pureza”, diciendo: “Oh María, Madre mía, guardadme como a la niña de vuestros ojos, y bajo la sombra de vuestro manto protegedme”