Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 2 de febrero de 2013

DIE 2 FEBRUARII, IN PURIFICATIONE B. MARIAE VIRG

Hoy. La Santísima Virgen María ha presentado al Niño Jesús en el Templo, y Simeón, lleno del Espíritu Santo. Lo ha recibido en sus brazos, y ha bendecido a Dios para siempre.

La fiesta del 2 de febrero celebra, al mismo tiempo, la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de la Santísima Virgen, cuarenta días después del nacimiento del Salvador (*). Se halla, pues, unida al misterio de la Navidad.

Es una fiesta de luz. Por su simbolismo, la procesión de la “Candelaria”, procesión de las candelas, evoca la manifestación de Cristo, luz del mundo, recibido en el Templo por el anciano Simeón como el enviado de Dios, “luz para iluminar a las gentes y gloria de Israel, su pueblo”. El Templo, centro de la piedad israelítica, al recibir a Jesús dentro de sus muros, parece habrá de irradiar con dimensiones universales. La venida del Salvador al Templo es el tema principal de la fiesta; pero el pensamiento de la Santísima Virgen se halla presente en toda ella.

La fiesta del 2 de febrero es una de las más antiguas, si no la más antigua de las fiestas marianas. Celebrada en Jerusalén desde el siglo IV, la fiesta de la Purificación pasó después a Constantinopla y luego a Roma, donde la encontramos, en el siglo VII, asociada, el 2 de febrero, a una procesión que parece ser anterior a la fiesta de la Virgen.

(*) La ceremonia de la bendición “post partum”, que ha sustituido a esta costumbre judía, no es ni la purificación de la madre ni la presentación de niño, sino una bendición de la madre y una acción de gracias por el niño.

Santísima Virgen de la Candelaria, Colmenar (Málaga)

Nuestra Señora de la Candelaria, Madre de la Luz,
un día en el templo nos mostraste a Jesús, Nuestro Salvador.

Hoy venimos a Vos,
nosotros que muchas veces caminamos en tinieblas,
porque sabemos que seguís mostrándolo
a todo hombre que abre su corazón.

Danos la luz de la FE
que nos ayude a seguir los pasos de tu Hijo.

Danos la luz de la ESPERANZA
para vivir el Evangelio a pesar de las dificultades.

Danos la luz del AMOR
para reconocer y servir a Cristo que vive en los hermanos.

Danos la luz de la VERDAD
para descubrir el mal que nos esclaviza y rechazarlo.

Danos la luz de la ALEGRÍA
para ser testigos de la Vida Nueva que Dios nos ofrece.

Madre buena de la Luz, tómanos de la mano,
ilumina nuestro camino, muéstranos a Jesús.

Amén

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