Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

lunes, 11 de febrero de 2013

DÍA 11 DE FEBRERO, APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

“Yo soy la Inmaculada Concepción
Desde el 11 de febrero hasta el 16 de julio de 1858, cuatro años después de la definición de la Inmaculada por Pío IX, se apareció la Virgen Santísima dieciocho veces a Bernardita Soubirous, pastorcita de catorce años, en la gruta de Massabielle, en Lourdes. El 25 de marzo dijo a esta niña: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Desde entonces se ha convertido Lourdes en centro de peregrinación, donde multitudes de todo el mundo se suceden, deseosas de testimoniar su devoción a María. Innumerables curaciones y conversiones han hecho de él un lugar privilegiado de gracia, al mismo tiempo que de oración.

ORACIÓN

¡Oh Dios!, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen preparaste a tu Hijo digna morada, te rogamos, suplicantes que, celebrando la aparición de la misma Virgen, consigamos la salud del alma de del cuerpo. Por Jesucristo Nuestro Señor, tu Hijo. AMÉN

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