Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 27 de octubre de 2012

ORACIÓN A NUESTRA MADRE MARÍA

"Per ipsam et cum ipsa et in ipsa, et ab ipsa habet mundus et habiturus est omne bonum"

¡Oh Madre admirable!, presentadme a vuestro querido Hijo en calidad de eterno esclavo, a fin de que como me rescató por Vos, me reciba de vuestras manos. ¡Oh Madre de misericordia!, hacedme la gracia de alcanzarme la verdadera sabiduría de Dios y de colocarme a este efecto en el número de los que amáis, enseñáis, guiáis, alimentáis y protegéis como hijos y esclavos vuestros. ¡Oh Virgen fiel!, hacedme en todo tan perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo, vuestro Hijo, que por vuestra intercesión y a ejemplo vuestro, llegue, a imitación vuestra, a la plenitud de la perfección sobre la tierra y de la gloria en los cielos. Así sea

DE LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Os saludo, pues ¡oh María Inmaculada! tabernáculo viviente de la Divinidad

Cuando María ha echado raíces en un alma, realiza allí las maravillas de la gracia que sólo Ella puede realizar, porque sólo Ella es la Virgen fecunda, que no tuvo ni tendrá, jamás semejante en pureza y fecundidad.

María ha colaborado con el Espíritu Santo en la obra de los siglos, es decir, la encarnación del Verbo de Dios. En consecuencia, Ella realizará también los mayores portentos de los últimos tiempos: la formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el final de los tiempos, están reservados a Ella, porque sólo esta Virgen singular y milagrosa puede realizar, en unión del Espíritu Santo, las cosas excelentes y extraordinarias.

Cuando el Espíritu Santo, su Esposo, la encuentra en un alma, vuela y entra en esa alma en plenitud, y se le comunica tanto más abundantemente cuanto más sitio hace el alma a su Esposa. Una de las razones de que el Espíritu Santo no realice ahora maravillas portentosas en las almas es que no encuentra en ellas una unión suficientemente estrecha con su fiel e indisoluble Esposa.

Digo “fiel e indisoluble Esposa” porque desde que este Amor sustancial del Padre y del Hijo se desposó con María para producir a Jesucristo, Cabeza de los elegidos, y a Jesucristo en los elegidos, jamás la ha repudiado, porque Ella se ha mantenido siempre fiel y fecunda.

jueves, 18 de octubre de 2012

COSAS DE MAMÁ...



SE CUENTA QUE SAN PEDRO, MUY PREOCUPADO AL NOTAR LA PRESENCIA DE ALGUNAS ALMAS A LAS CUALES NO RECORDABA HABERLAS HECHO PASAR AL CIELO, SE PUSO A INVESTIGAR Y ENCONTRÓ UN LUGAR POR DONDE ENTRABAN.

FUE ENTONCES ANTE NUESTRO SEÑOR Y LE DIJO: SEÑOR JESÚS, HABIENDO OBSERVADO QUE HAY AQUÍ ALGUNAS ALMAS A LAS QUE NO RECUERDO HABERLES ABIERTO LAS PUERTAS PARA QUE ENTRARAN A GOZAR DE LA ETERNA FELICIDAD,
HICE ALGUNAS INVESTIGACIONES Y HALLÉ UN HUECO POR DONDE ENTRAN. YO QUISIERA QUE LO VIERAS...

ACEPTÓ EL DIVIDO SALVADOR ACOMPAÑARLO Y VIO QUE DEL HOYO DESCUBIERTO COLGABA HACIA LA TIERRA UN INMENSO ROSARIO, POR DONDE CONSTANTEMENTE SUBÍAN MUCHAS ALMAS. ALARMADO, LE DIJO SAN PEDRO: CREO, SEÑOR, QUE DEBEMOS CERRAR ESA ENTRADA DE …

NO, NO, LE RESPONDIÓ EL SEÑOR,
¡DÉJALO ASÍ!... ESAS SON COSAS DE MAMÁ...

¡¡¡BENDITA SEAS, MADRE MÍA !!!

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA



CAMINO DEL INFIERNO 

En un rincón de la Misión una anciana se encuentra enferma de muerte. Bautizada pero apóstata con escándalo de todo el pueblo, el misionero no se resigna a perder esta alma y manda al catequista, pero ella se niega a oír hablar de Dios. Cierto día el misionero se presenta en su casa con resolución: “Vengo a recordarle que usted recibió un día el bautismo y que Dios la quiere perdonar”. Con las manos encrespadas rechaza al misionero, gritándole: “¡Que no, que no! Déjeme, no quiero salvarme”. 

El misionero marcha con el alma destrozada. El catequista, apenado, murmura: “Padre, esta desgraciada me parece que ya está empaquetada para el infierno”. “No, eso no será así –contesta el misionero-. Volvamos otra vez. Pero con un arma de la que nos olvidamos antes: recemos un Avemaría”. Desandan el camino y entran en la casa. La anciana ha sufrido un nuevo ataque y parece ya cadáver; no tiene fuerzas para rebelarse o es que Dios no se lo permite. Comenzó la preparación de la moribunda. Había perdido la facultad de hablar, pero con una señal de arrepentimiento pudo ser absuelta de sus pecados. La invitó a recibir la Extremaunción y un nuevo movimiento de cabeza es el acepto complaciente de la enferma. Ella misma presenta con ansia las manos para la Unción. 

El misionero quiere que la Virgen esté presente de un modo más explícito, y decide imponer el Santo Escapulario. La anciana se muestra complacida, y la Virgen toma bajo su custodia el alma que Ella misma ha salvado. Toda la vecindad, reunida en su casa, se admira del cambio producido en brevísimos instantes. 

Transcribo las palabras del misionero: “Yo me complazco en pensar con las almas sencillas, que si esto es lo que llamamos milagro de la gracia, en la Virgen esto no es milagro, sino estilo ordinario que Ella usa, cuando se le invoca de veras a favor de un alma. He sentido como si la Virgen me dijera: Pero hijo, ¿por qué te extrañas?” 

viernes, 12 de octubre de 2012

DIE 12 OCTOBRIS, B. MARIAE V. A COLUMNA

Fertur ut quondan monitus Iacobus
Caessaraugustae, posuisse templum,
Nostra sic aedes nítidas Mariae
Corda dicemus

ORATIO

Omnipotens Sempiterne Deus, qui per gloriosissimam Filii tui Matrem caeleste praesidium nobis mirábiliter praeparasti: concede propitius; ut quam peculiari titulo de Columna pia devotione veneramur, eius perpetuo protegamur auxilio. Per eundem Dóminum.

 
EL MILAGRO DE CALANDA

 “Decimos, pronunciamos y declaramos que a Miguel Pellicer, natural de Calanda, de quien en este proceso se trata, le ha sido restituida milagrosamente su pierna derecha, que antes le habían cortado, y que tal restitución no ha sido obrada naturalmente, sino prodigiosa y milagrosamente, debiéndose juzgar tener por milagro, por haber concurrido en ella todas las circunstancias que el derecho exige para constituir un verdadero milagro, como por el presente lo atribuimos a milagro, y por tal milagro lo aprobamos, declaramos y autorizamos”

Sentencia del 27 de abril de 1641, firmada por D. Pedro de Apaolaza Ramírez, Arzobispo de Zaragoza, conclusión del proceso canónico correspondiente que fue abierto el 5 de junio de 1640.

 
Sucedió el milagro entre las 10 y las 11 de la noche del jueves 29 de marzo de 1640, en la villa aragonesa de Calanda y en la persona del joven Miguel Juan Pellicer. De 23 años. Contaba el joven Miguel Juan Pellicer 19 años cuando, trabajando en Castellón de la Plana, cayó de un carro y una rueda le aplastó la pierna derecha. Pasó 5 días en el Hospital de Valencia y pidió ser llevado al Hospital de Nuestra Señora de Gracia en Zaragoza. Debido a este incidente, fue necesario amputarle dicha pierna, dos dedos más debajo de la rodilla, lo que se hizo en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, en Zaragoza, por el cirujano D. Juan Estanca. Tras su convalecencia durante dos años en el Hospital citado, fue mendigo en la puerta del templo de Nuestra Señora del Pilar, de la que era muy devoto desde su niñez, ya que existía una ermita con su advocación en Calanda.

Cada día, Pellicer untaba el muñón de su pierna con el aceite de las lámparas que ardían ante la Virgen del Pilar mientras pedía limosna a la puerta del templo. Vuelto a casa de sus padres, en Calanda, a primeros de marzo de 1640, el día 29 de ese mes, habiéndose acostado en la misma habitación de sus padres, por haber un soldado alojado en casa. Lo encontraron ellos dormido media hora más tarde, con dos pierna, notándose en la restituida las mismas señales de un grano y cicatrices que tenía antes de su amputación.

Tras su curación, Miguel Juan volvió a viajar a Zaragoza para dar gracias a la Virgen del Pilar, y, a instancias del ayuntamiento de la cuidad, se incoó en el arzobispado un proceso el 5 de junio de 1640, pronunciando sentencia afirmativa de curación milagrosa, el Arzobispo D. Pedro Apaolaza, asesorado por nueve teólogos y canonistas, el 27 de abril de 1641. El milagro se divulgó rápidamente por la Corte, y Pellicer fue recibido en Madrid por el Rey Felipe IV. Una relación en castellano sobre el Milagro, hecha en 1641 pro el carmelita Fr. Jerónimo de San José y luego traducida al italiano, difundió la noticia por España, Italia y sur de Francia.

Sobre todo una relación en latín, escrita pro el médico alemán Pedro Neurath en 1642, luego traducida al francés, alemán y holandés, lo divulgó por toda Europa. El mismo Papa Urbano VIII fue informado personalmente por el P. Jesuita aragonés F. Franco en 1642.

jueves, 11 de octubre de 2012

DIE 11 OCTOBRIS, MATERNITATIS B. MARIAE VIR.

Béata es, Virgo María, quae ómnium portásti Creatorem

Fue en el Concilio de Éfeso, del año 431, donde de proclamó el dogma de la maternidad divina de la Santísima Virgen. María es la madre de Jesús; el Hijo de Dios verdaderamente ha tomado de ella su carne, y realmente Él es su Hijo. Esta fiesta de la maternidad que ahora celebramos la instituyó el Papa Pío XI en 1931, con ocasión de XV centenario del gran Concilio.

La Iglesia, que asocia tan íntimamente a la Santísima Virgen a toda la obra de nuestra redención, ha ensalzado siempre la divina maternidad de la Virgen María. Recalca sin cesar su admiración por el misterio de la Encarnación que en Ella se ha obrado y su alegría por el mensaje de salvación que, al darnos a su Hijo, nos trajo al mundo. Y al invitarnos a venerar así a la Madre del Salvador, pretende la Iglesia despertar en nuestras almas un amor filiar hacia la que se ha convertido, en la vida de la gracia, en nuestra propia madre, dándonos al Autor de la Vida. “Cuantos estamos unidos a Cristo y somos miembros de su Cuerpo …, todos hemos salido del seno de María como un cuerpo unido a su cabeza. Ella es la madre de todos nosotros; madre espiritual, pero verdaderamente madre de los miembros de Cristo” (Pío X, Encíclica “Ad diem illum”)

domingo, 7 de octubre de 2012

DIE 7 OCTOBRIS, BEATAE MARIAE VIR. A ROSARIO

Virgo potens, sicut turris
David: mille clípei pendent
ex ea, omnis armatúra
fórtium


Era costumbre entre los nobles, en la Edad Media, como lo había sido entre los romanos, llevar coronas de flores. Se ofrecían tales coronas a personas de distinción, a título de reconocimiento. Soberana del cielo y de la tierra, la Virgen tiene el mismo derecho a nuestros homenajes; de ahí que la Iglesia nos exhorte a ofrecerle un triple rosario, o tres coronas de rosas, que llamamos rosario.

La fiesta de Nuestra Señora del Rosario fue instituida principalmente para recordarnos el insigne beneficio de la victoria de Lepanto sobre el Islam, el 7 de octubre de 1571, victoria debida al rezo del rosario. Esta fiesta, local en un principio, se extendió muy pronto a toda la Iglesia. León XIII la elevó al rango de fiesta de segunda clase, con misa y oficio nuevos.

lunes, 1 de octubre de 2012

MES DE OCTUBRE, MES DEL SANTÍSIMO ROSARIO



El Papa León XIII pidió al universo católico que aprovechara el mes de octubre para aumentar en nosotros, y en nuestro entorno, la devoción del Santo Rosario, poderoso medio para despertar nuestra fe, santificarnos y obtener el triunfo y la paz para la Iglesia, frente a los ataques furiosos de la Revolución para la destruirla.

León XIII quería que cada fiel rece por la mañana la primera parte del Santo Rosario, durante el día la segunda parte, y por la noche en la iglesia o en familia la tercera parte, seguida de las letanías de la Santísima Virgen y de la oración de San José*, Patrono de la Iglesia Universal.

Es muy conocido cuán a menudo vino luego Nuestra Señora para pedir a todos el rezo diario del Santo Rosario, particularmente en Fátima.

*ORACIÓN A SAN JOSÉ

A Vos recurrimos en nuestra tribulación, bienaventurado José, y después de haber implorado el auxilio de vuestra Santísima esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por el afecto que os unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios; por el amor paternal que profesasteis al Niño Jesús, os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que Jesucristo conquistó con su Sangre, y que nos socorráis con vuestro poder en nuestras necesidades.
 
Proteged, prudentísimo custodio de la Sagrada Familia, al linaje escogido de Jesucristo; preservadnos, Padre amantísimo, de todo contagio de error y corrupción; sednos propicio y asistidnos desde el Cielo, oh, poderosísimo Protector nuestro! en el combate que al presente libramos con el poder de las tinieblas, y del mismo modo que en otra ocasión librasteis del peligro de la muerte al Niño Jesús, defended ahora a la Santa Iglesia de Dios de las asechanzas del enemigo y de toda adversidad. Amparad a cada uno de nosotros, con vuestro perpetuo patrocinio, a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos y sostenidos con vuestros auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente, y obtener la felicidad eterna del cielo. Amén.

Su Santidad concede una indulgencia de siete años y siete cuarentenas por cada vez que devotamente se rezare esta oración.