En este mes María sale a nuestro encuentro para tomarnos por la mano, para introducirnos en el Secreto de su vida interior y ser de esta manera el modelo y la norma de la nuestra

miércoles, 12 de septiembre de 2012

DIE 12 SEPTEMBRIS, SSMI NOMINIS MARIAE

Dignáre me laudáre te, Virgo Sacráta. Da mihi virtútem contra hostes tuos

Según costumbre de los judíos, ocho días después del nacimiento de la Virgen, sus padres le impusieron el nombre de María. La liturgia, que ha fijado algunos días después de Navidad la fiesta del Santo Nombre de Jesús, ha querido instituir también la fiesta del Santo Nombre de María poco después de su Natividad. Celebrada primero en España, esta fiesta fue extendida a toda la Iglesia por el Papa Inocencio XI, en 1683, para agradecer a María la victoria que acababa de ganar Juan Sobieski, rey de Polonia, contra los turcos, que asediaban a Viena y amenazaban a Occidente.

El nombre hebreo de María, en latín Dómina, significa Señora o Soberana; y eso es Ella en realidad por la autoridad misma de su Hijo, Soberano Señor de todo el universo. Gocémonos en llamar a María Nuestra Señora, como llamamos a Jesús Nuestro Señor; pronunciar su Nombre es afirmar su poder, implorar su ayuda y ponernos bajo su maternal protección.

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