Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

domingo, 30 de septiembre de 2012

ROSARIO DE ALABANZAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN DESAGRAVIO DE LAS BLASFEMIAS

Existe una sociedad en la que cada miembro se compromete a decir, cada día, cincuenta blasfemias contra la Santísima Virgen María, en contraposición de la cual se ha publicado el siguiente...

 ROSARIO DE ALABANZAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN DESAGRAVIO DE LAS BLASFEMIAS
 
 OFRECIMIENTO

¡Oh María, Madre mía Inmaculada! Deseando desagraviarte de las ofensas que recibe tu purísimo Corazón, especialmente de las blasfemias que se dirigen contra Ti, te ofrezco estas alabanzas con el fin de consolarte por tantos hijos ingratos que no te aman, y consolar el Corazón de tu Divino Hijo a quien tanto ofenden las injurias dirigidas contra Ti.
Dígnate, dulcísima Madre mía, recibir éste mi pobre obsequio; haz que te ame cada vez más, y mira con ojos de misericordia a esos desgraciados para que no tarden en arrojarse es tus maternales brazos. AMÉN

Dígnate que te alabe, Virgen Sagrada.
Dame virtud contra tus enemigos.

(*) Bendita sea la Excelsa Madre de Dios, María Santísima
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción
Bendita sea su Gloriosa Asunción a los Cielos
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre
Bendito sea su Corazón Inmaculado
Bendita sea su Pureza Virginal
Bendita sea su Divina Maternidad
Bendita sea su Mediación Universal
Benditos sean sus Dolores y Lágrimas
Benditas sean las gracias con que el Señor la
Coronó como Reina de Cielos y Tierra
Gloria a María Hija del Padre, Gloria a María Madre del Hijo, Gloria a María Esposa del Espíritu Santo.

(Desde el * se repite cinco veces, y al final se añade):

Madre mía, te amo por los que no te aman, te alabo por los que te blasfeman, me entrego a Ti por los que no quieren reconocerte por Madre.

jueves, 27 de septiembre de 2012

CONOCIENDO A MARÍA

Nuestra Señora de Cortes (Alcaraz - Albacete)

El 25 de mayo de 1213, tras dos meses de asedio. Alfonso VII conseguía conquistar la fuerte plaza de Alcaraz, que pronto se convertiría en próspero centro comercial y plaza fuerte, residencia de familias de la más alta nobleza castellana. A partir de entonces, la próspera villa recibió toda clase de privilegios y honores por parte de los monarcas. De todo este pasado glorioso quedan en la actualidad escasos restos y ruinas de su monumental arquitectura.

Cuenta la tradición cómo estando todavía Alcaraz en fiestas y regocijo solemnizando el noveno aniversario de su transformación cristiana (1222), un pastor de Solanilla llamado Francisco Álvarez recibía la celestial visita de la Virgen que, desde una secular encina, al pie de las murallas del castillo de Atalay o Atalaya (también denominado castillo de Carriz), situado al este de Álcaraz, donde recibió Alfonso X de Castilla a los Reyes Sancho de Navarra y Pedro de Aragón, celebrando Cortes conjuntas, manifestó al pastor su deseo de ser venerada en aquel lugar. Según cuenta Fray Esteban Pérez de Pareja, pronto se erigió en el lugar un pequeño oratorio de madera, colocando la imagen sobre el tronco de la encina. En 1222 se inauguraba una nueva ermita de piedra con grandes festejos y juegos populares. La iglesia se construyó en terrenos jurisdiccionales de la Orden de San Juan y sin su autorización, lo que motivó contiendas y pleitos entre la Orden y el Consejo de Alcaraz, que sólo se resolverían con la intervención de don Rodrigo Ximénez de Rada.

La reunión de las Cortes de Alcaraz a finales de 1265 dio aún más impulso al templo. Con donaciones reales de gran esplendidez. Gracias a ellas se levantó una nueva construcción, dotada de capillas laterales, y una hospedería.

Tres siglos más tarde, el pueblo de Alcaraz acometió una nueva construcción, que en 1698 fue dotada de bóvedas. En los siglos XVIII y XIX, el Santuario terminaría de adquirir la estructura que hoy existe.

En el siglo XIX el Santuario sufre el saqueo de las tropas francesas y las posteriores consecuencias de la desamortización.

Hacia finales de siglo (1894) se constituye la Archicofradía de Nuestra Señora de Cortes, de la que formaron parte ilustres personajes y miembros de la familia real. En 1922 se corana solemnemente la imagen de Nuestra Señora, ante una multitud de 30.000 personas.

Durante la Guerra Civil, la imagen fue ocultada por un grupo de fieles, procediéndose en 1943 a una nueva coronación de la Virgen. Un incendio acaecido en 1946 obligó a remozar el Santuario. Construyéndose las dos pequeñas torres que hoy existen.

La imagen antigua, una talla sedente, gótica, del siglo XIV, probablemente de gran mérito artístico, fue convertida en el siglo XVII en imagen estante. La actual data de 1950

sábado, 22 de septiembre de 2012

CORONA DE LOS 7 DOLORES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

1º DOLOR, LA PROFECÍA DE SIMEÓN EN LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS


Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Dios te salve, María...

Madre de Misericordia, 
recuérdanos cada día,
la Pasión de Jesús.

2º DOLOR, LA HUIDA A EGIPTO CON JESÚS Y JOSÉ


Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Dios te salve, María...

Madre de Misericordia, 
recuérdanos cada día,
la Pasión de Jesús.

3º DOLOR, LA PÉRDIDA DE JESÚS


Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.


Dios te salve, María...

Madre de Misericordia, 
recuérdanos cada día,
la Pasión de Jesús.

4º DOLOR, EL ENCUENTRO DE JESÚS, CON SU MADRE, CON LA CRUZ A CUESTAS CAMINO DEL CALVARIO


Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.


Dios te salve, María...

Madre de Misericordia, 
recuérdanos cada día,
la Pasión de Jesús.

5º DOLOR, LA CRUCIFIXIÓN Y AGONÍA DE JESÚS


Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Dios te salve, María...

Madre de Misericordia, 
recuérdanos cada día,
la Pasión de Jesús.

6º DOLOR, LA LANZADA Y EL RECIBIR EN BRAZOS A JESÚS YA MUERTO

 
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amó.


Dios te salve, María...

Madre de Misericordia, 
recuérdanos cada día,
la Pasión de Jesús.

7º DOLOR, EL ENTIERRO DE JESÚS Y LA SOLEDAD DE MARÍA


Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…


Dios te salve, María...

Madre de Misericordia, 
recuérdanos cada día,
la Pasión de Jesús.

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios, que has querido que la vida de la Virgen estuviese marcada por el misterio del dolor, concédenos, te pedimos, caminar con Ella por el camino de la Fe y unir nuestros sufrimientos a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, para que sean ocasión de gracia e instrumento de salvación. Por Jesuscristo Nuestro Señor. Amén

Se finaliza con una Salve...

sábado, 15 de septiembre de 2012

DIE 15 DE SEPTEMBRIS, SEPTEM DOLORUM B. MARIAE VIR.

María Virgo, per virtútem tot dolórum. Fac nos gaudére in regno caelórum
 
 La fiesta de los Siete Dolores de la Santísima Virgen María nació de la piedad cristiana, que gusta asociar a María a la Pasión de su Hijo. En el siglo XI eran ya sus Dolores objeto de la devoción privada. En el XIV apareció la emocionante secuencia “Stabat Mater”, que una tradición, discutida, atribuye a Jacopone de Todi. Celebrada con gran solemnidad por los servitas en el siglo XVII, la fiesta de los Dolores de la Santísima Virgen María, fue extendida por Pío VII a toda la Iglesia, en 1814, para recordar los sufrimientos que acababa de soportar ésta en la persona de su jefe, primeramente desterrado y cautivo, pero liberado después gracias a la protección de la Virgen. En 1912 la fijó San Pío X el 15 de septiembre, octava de la Natividad.

Al mismo tiempo que los sufrimientos de María, hace resaltar la liturgia su valiente amor, que la movió a tomar parte tan íntima en la obra de nuestra redención. Ella es verdaderamente la que, como Judit ante la desolación de su pueblo, nada se ha perdonado para salvarnos de la ruina. Al ofrecer su Hijo por nosotros, se ha convertido en nuestra madre y nosotros en hijos suyos.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

DIE 12 SEPTEMBRIS, SSMI NOMINIS MARIAE

Dignáre me laudáre te, Virgo Sacráta. Da mihi virtútem contra hostes tuos

Según costumbre de los judíos, ocho días después del nacimiento de la Virgen, sus padres le impusieron el nombre de María. La liturgia, que ha fijado algunos días después de Navidad la fiesta del Santo Nombre de Jesús, ha querido instituir también la fiesta del Santo Nombre de María poco después de su Natividad. Celebrada primero en España, esta fiesta fue extendida a toda la Iglesia por el Papa Inocencio XI, en 1683, para agradecer a María la victoria que acababa de ganar Juan Sobieski, rey de Polonia, contra los turcos, que asediaban a Viena y amenazaban a Occidente.

El nombre hebreo de María, en latín Dómina, significa Señora o Soberana; y eso es Ella en realidad por la autoridad misma de su Hijo, Soberano Señor de todo el universo. Gocémonos en llamar a María Nuestra Señora, como llamamos a Jesús Nuestro Señor; pronunciar su Nombre es afirmar su poder, implorar su ayuda y ponernos bajo su maternal protección.

sábado, 8 de septiembre de 2012

DIE 8 SEPTEMBRIS, IN NATIVITATE B. MARIAE VIRG.

(Natividad de la Virgen. Andrés López 1780?)

Natívitas gloriósae Vírginis Maríae ex sémine Abrahae, ortae de tribu Iuda, clara ex stirpe David

Al festejar solemnemente el nacimiento de la Virgen María, la Iglesia canta la aurora de la redención, la aparición en este mundo de la que debía ser la Madre del Salvador. Y al recuerdo de todo cuanto anunciaba este nacimiento, exulta la Iglesia y pide a Dios un acrecentamiento de las gracias de paz que trajo a los hombres el misterios de la Encarnación.

Más antigua en Oriente que en Occidente, esta fiesta parece haber sido introducida en la liturgia romana al final del siglo VII por el Papa Sergio I. La fecha del 8 de septiembre, señalada por el Papa Sergio, motivó, en el siglo pasado, la elección del 8 de diciembre para la fiesta de la Inmaculada Concepción.