Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

lunes, 16 de julio de 2012

DIE 16 IULII, B. MARIAE VIRG. DE MONTE CARMELO

Diffúsa est grátia in lábiis tuis
Proptérea benedíxit te Deus in eternum

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡Oh María, Reina y Madre del Carmelo!
Acudo a tus plantas a consagrarme a Ti, pues
toda mi vida es poco para pagarte las muchas
gracias y bendiciones que Dios me ha
concedido por tus manos.

Porque miras con ojos de especial benevolencia
a los que visten tu Escapulario, te ruego
que con tu fortaleza sostengas mi fragilidad y
aumentes en mi la fe, esperanza y caridad a fin
de que pueda rendirte el humilde obsequio de
mi servicio.

El santo Escapulario me sea prenda de
especial protección en la lucha cotidiana para
que persevere en la fidelidad a tu Hijo y a Ti.
Que él me recuerde constantemente le necesidad
de contemplarte y revestirme de tus virtudes.

Desde ahora prometo esforzarme en vivir
unido a tu espíritu y ofrecerlo todo a 
Jesús por tus manos, y convertir mi vida en espejo
de tu humildad, caridad, paciencia, mansedumbre 
y espíritu de oración.

¡Oh Madre amantísima! Sosténme con
tu amor indefectible para que yo, indigno pecador, 
pueda un día cambiar tu Escapulario 
por el "vestido de bodas" y habitar contigo en
el reino de tu Hijo. Amén (Pío XII en 1950)

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